lunes, 17 de octubre de 2011

COCODRILO EN EL BOLSILLO


No puedo dejar de relatarles, mis queridos lectores, otro pequeño ejemplo de la miseria humana, otro desafortunado evento que deja claramente expuesto el perfil “rata” de algunas personas. Sin más, me remito a los hechos.

Cumple años un amigo del sr. G, que a su vez es compañero de trabajo. Una compañera de la oficina se ofrece a reservar un restaurante para ir a festejar, aprovechando que también es el cumpleaños de su marido. La idea: unir ambos cumpleaños.

Sábado a la noche: nos dirigimos a un tenedor libre de dudosa calidad en Ramos Mejía, con hambre pero con bajas expectativas.

Abro aquí un pequeño paréntesis para aclarar un dato no menor: el cumpleaños del amigo en cuestión ya pasó, hace una semana. El marido de la organizadora, sin embargo, está en fecha. Acaba de pasar su cumpleaños, por lo tanto es acreedor de una cena gratis en el restaurante en cuestión.

Cenamos, con pocas ganas pero con la mejor cara posible. La comida deja mucho que desear, pero le ponemos garra.

Brindamos también, más por el amigo en común que por el marido de la organizadora, que para todos los presentes venía a ser sinceramente el “cumpleañero de rebote”.

Y llega el momento de la cuenta. Dividimos el total entre todos los presentes (prorrateando la cena no cobrada) y se va juntando el dinero. El cumpleañero de rebote mira al que junta la plata, y con cara de nada le dice: “no… hicieron mal la cuenta, yo no pago”.
Cara de sorpresa general. Nadie dice nada, y en medio del silencio reinante, se vuelve a hacer la cuenta y se junta la diferencia.

El sr G. no puede con su genio. Ante la imposibilidad de ocultar su indignación, se levanta, saluda a los presentes, abraza a su amigo deseándole que termine bien su día, y partimos a casa.

Creo que el señor acreedor de la cena gratis nunca entendió cual era el problema. El sr. G. fue el que quedó como un reventado, jodido y malhumorado.

Dicen que las fortunas se amasan con centavos... evidentemente nunca voy a ser millonaria...

15 comentarios:

Dany dijo...

También como decía Mafalda..."las fortunas se amasan haciendo harina a los demás".

Me recuerda a otro ejemplar que solía comer en un grupete de amigos donde no sobraba el dinero....cada vez que pagábamos a la romana.....OHHH....el era el único que se pedía postre y siempre el más caro.

Que no nos amarguen!

Un beso!

Mona Loca dijo...

Rata él y rata ella!
QUé pito toca el marido en el festejo del cumpleaños del compañero de trabajo?????

eMe dijo...

Bueno, el Sr. G. habrá quedado como todo eso, pero estuvo genial. Lástima que no explicó a viva voz por qué procedía de ese modo.
Bien por él!!!

CangrejoDeLaCosta dijo...

Lo bueno del Sr. G es que trabaja con la mujer rata del hombre rata, tiene tiempo de aclarar el malentendido...
Tono paternal:"Queridita explicale a tu maridito que es un sorete y que la proxima haga el cumpleaños en la casa y pague la fiestita como corresponde..."

Etienne dijo...

Adhiero a eMe, lo ideal hubiera sido, en todo caso un fraseo irónico, sarcasmo a full, explicando las ocultas razones de su huida.
Pero mejor que no lo hizo, hasta capaz que se daba el lujo de enojarse el muy pelandrún!

Nefertiti dijo...

Dany: ahhh la romana. Siempre esta tambien el que se baja una botella de Rutini mientras el resto toma agua mineral, y ni amaga a separar ese gasto de la cuenta

Mona: el marido claramente vio la oportunidad de comer gratis, llevando un grupejo ajeno a el al restaurant. 100% argento!

eMe: lo hubiera hecho con gusto, pero si el tipo encima se calentaba, le hubiera arruinado aun mas la noche a su amigo

Cangrejo: hay que buscar venganza de alguna manera. Esto no puede quedar impune, sobre todo en la Argentina (cuac)

Etienne: y si, si el tipo se calentaba ibamos a terminar a los bifes en Ramos Mejia... Mmmm dejeme pensar... Mejor no jaja

Yoni Bigud dijo...

Bien por el Señor G. Esa es la máxima reacción posible sin tener que agarrarse a trompadas. Es que decir algo implica meter un mínimo de tres puteadas antes de terminar la primera frase.

Por otra parte, ¿con quién quedó como un jodido malhumorado? Los demás estaban tan sorprendidos como él, y descuento que supieron interpretar la cara sin inconvenientes.

Y el otro a nadie le importa. Asumo que es la última vez que lo verán.

Un saludo.

Diosa Danesa dijo...

Nunca mejor que en este caso el dicho: "si hay miseria.... que no se note!" Un sorete el marido en cuestión.....

Nefertiti dijo...

Yoni Bigud: Lamentablemente no sé si fue la última vez que lo veremos. Vio que hay gente que prefiere evitar el quilombo, callarse y seguir como si nada. Y también hay gente que olvida rápido. Una pena que nosotros sigamos con la vena a punto de explotar

Diosa Danesa: Sí, sí... con todas las letras. Ya en otra ocasión fuimos testigos de algunos relatos vergonzosos de su parte, que contaba como si fueran hazañas.

Guada GN dijo...

Y lo mas probable es que se haya ido a su casa, con su mujer, y los dos se hayan felicitado mutuamente por lo vivos que fueron... No, si hay cada uno...
El sr G hizo maravillosamente.
Y por ese tipo de cosas es que ya no pagamos mas a la romana cuando salimos en malón. Excepto el vino, para el vino todos aportan, dejensé de joder.

Mirta Lepetisa dijo...

Eso de que la fortuna se amasan con centavos es invento de los amarretes. Las fortunas se amasan con estafas

Nefertiti dijo...

Guada GN: Con el vino no se jode!!! jaja

Mirta Lepetisa: Excelente frase! Eso es pensar en grande!

Anónimo dijo...

Sinceramente hay situaciones que dan vergüenza ajena, ésta es una de ellas... esas situaciones que cuando pasan en una película uno se tapa un ojo como si mirar con menos vista solucionara el problema!! jajaajj Luli

Nefertiti dijo...

y sí... el tema es que el tipo no sintió ninguna vergüenza!!! lamentable!!!

la amiga dijo...

No a los cumpleaños en restaurantes que obligan a tus amigos a pagar la cena!! Si uno no puede festejar INVITANDO a sus amigos no hace nada. Lo único que falta es tener que llevar regalo para los homenajeados encima.