lunes, 1 de octubre de 2012
CRIA
Con el correr de los años fui elaborando todo tipo de respuestas bizarras para la pregunta “¿y vos para cuándo?”, realizada por cualquier fémina de turno, generalmente ante la innegable tendencia de mi hermana a tenerlos… en demasía.
La secuencia “lo que pasa es que no puedo tener hijos. Intenté adoptar, pero no pude. Después me quise suicidar, pero tampoco pude” viene resultando. No solo me divierte horrores, sino que la persona en cuestión termina deseando no haber dicho nada.
Tenemos por otro lado, la cantidad de comentarios no menos llamativos, a mi eterno “no quiero tener hijos”. Definiciones como “rara” y “única” suelen aplicarse a mi persona, junto con claras miradas de desaprobación ante mi falta de respeto hacia los dictámenes de la sociedad.
Evidentemente mi actitud ofende a la mayoría de las orgullosas madres, algo que no me quita el sueño en lo más mínimo. De hecho, espero con ansias las reacciones de la gente.
Sin embargo, la razón de esta entrada es hacerles llegar a ustedes, queridos lectores, el mejor comentario recibido en años. Una asociación de ideas digna de una cabecita en crisis neuronal sin dudas. Y lo peor del caso es que salió de boca de un hombre.
Luego de expresar mi resolución de no ser madre en una charla el fin de semana, el señor en cuestión me miró, primero me dijo “rara”, se quedó pensando, y acto seguido vomitó “pero… ¿te gustan las mujeres?”
Por un lado, creo que el hecho de ser lesbiana no cancela las ganas de ser madre. Por otro lado… no sé… no hay otro lado… la gente tiene problemas, o yo me cruzo con los peores especímenes escupidos por la raza humana.
También me dijeron una vez que tener un gato es de lesbiana.¿Me están queriendo decir algo? ¿Debería cambiar mi orientación sexual?
¿Y si mejor me dejan ser feliz?
miércoles, 19 de septiembre de 2012
…Y UN DIA MI PADRE DESCUBRIO MERCADO LIBRE
Comencemos explicando que mi viejo es dueño de una
biblioteca envidiable. La misma ocupa toda una pared del living, con libros
ubicados milimétricamente en doble fila. Además, posee una inmensa colección de
comics y películas. Su orden y puntillosidad son dignos de su ascendencia
inglesa, con lo cual todo se encuentra no solo en impecable estado, sino
cuidadosamente catalogado y guardado. No hay detalle librado al azar.
Entre paréntesis, a partir de ahora, la próxima persona que me
pregunte por qué carajo tengo esa manía de ser tan ordenada y estructurada,
será enviada raudamente a la matriz de su progenitora. No me queda otra ¿ok?
Soy hija de mi padre. Y también soy un amor de persona, ¿les dije?
Bien… continuemos…
Canjear libros ha sido una actividad regular en mi familia.
Recuerdo con nostalgia tardes enteras en Parque Centenario o Parque Rivadavia,
revolviendo estantes y cajones polvorientos, en busca de títulos y autores.
A pesar de que esto nos proveía de lectura nueva sin costo,
obviamente ese canje 2x1 o incluso 3x1 diezmaba de a poco la cantidad de
libros. La venta tampoco implicaba demasiado negocio, ya que el valor obtenido
era bajo, considerando que los dueños de los puestos debían luego venderlos a
un precio competitivo.
En fin. Mi hermana y yo crecimos, mis viejos se mudaron a
una casa más chica y su jubilación hizo que fuera bienvenida cualquier entrada
extra.
Un día mi viejo se enteró de que “todo se vende en Mercado
Libre”. De a poquito, y utilizando a veces la computadora de mi hermana, fue
entendiendo como era el sistema. Claro que su dominio de la informática es
básico, y no tiene computadora en su casa, con lo cual tener una cuenta y
publicar cosas iba a ser bastante difícil. Y aquí señores, es donde llegamos la
temita central del día de la fecha.
“Alguien” tenía que publicarle las cosas. Opciones cercanas:
* Una hija casada y con tres niños, múltiples actividades y una vida en eterna carrera. Sus tiempos son relativos. Se le puede pedir colaboración, pero no existen fechas límite. “En algún momento” las cosas se hacen.
* Una hija divorciada, sin niños, cuyo lema básico es “quiero todo para ayer”. Acelerada y ansiosa.
* Una hija casada y con tres niños, múltiples actividades y una vida en eterna carrera. Sus tiempos son relativos. Se le puede pedir colaboración, pero no existen fechas límite. “En algún momento” las cosas se hacen.
* Una hija divorciada, sin niños, cuyo lema básico es “quiero todo para ayer”. Acelerada y ansiosa.
No
sé si más o menos van entendiendo dónde recayó la tarea. Vamos, ostias, que no
es tan difícil. Y mi progenitor no es ningún boludo.
Ayer
pasé por la casa de mis viejos. Iba
inocentemente a sacarle fotos a “un par de comics” que mi viejo quería vender.
Terminé
quedándome hasta altas horas de la madrugada, publicando 30 (sí TREINTA) comics
en Mercado Libre, y descubriendo todo un mundo ignorado por mí durante años.
Puedo
decirles que poseo ahora un amplio conocimiento del tema. Sé, por ejemplo, diferenciar
entre superhéroes de Marvel y DC, sé que existen personajes como “El Corto
Maltés”, y algunos nacionales como “Henga”, “El Cobra” y “El loco Chavez”.
Me
pregunto si eso sumará en mi curriculum… ¿garpa?
Eso sí, estoy descubriendo la cantidad de fanáticos que hay.
Ahora que miro en detalle… Sexo masculino… de 35 años para arriba… estemmmmhhhh….
¡VIEJO! ¿POR QUÉ MEJOR NO ME DAS LOS COMICS Y QUE LOS VENGAN
A BUSCAR A LA OFICINA? POR TU SEGURIDAD ¿VISTE? NO VAYA A SER QUE TE AFANEN
viernes, 31 de agosto de 2012
EL ARTE DE LA SEDUCCION
Vieron esta publicidad?
Axe ya venía con una onda de publicidades machistas, pero con esta realmente se superó. Podía vivir con las anteriores, pero esta me dejó mal, me tocó.
Yo imagino la escena: entras silbando al baño, orgullosa del pendejo que te levantaste, sintiendote joven y llevandote al mundo por delante.
En ese momento, abris el botiquín del pibe, y te encontras con el “Axe para seducir maduras”. Y ahí nomás, en ese instante, te golpea despiadadamente la “maduritud”. Sin anestesia, inesperadamente, el golpe seco te noquea, te deja sin respiración.
Y ahí nomás, sacás papel y bolígrafo, y empezas a escribir: “Sr. Juez…”
lunes, 6 de agosto de 2012
IRRITANTE TERCERA EDAD
Luego de un mes de cambios considerables y contrariedades varias, creo vislumbrar un poco de calma en el horizonte. Fueron días tormentosos que pusieron a prueba mi ya de por sí escasa tolerancia. Paso a relatarles un poco.
La salida estrepitosa del sr. G. de casa hizo que, además de tener que comprar sommier y heladera nuevos, yo decidiera renovar un poco. Eso me llevó no solo a enfrentar algunos gastos extraordinarios, sino también a tener que lidiar con fletes, cambios, mercadería defectuosa, retrasos, excusas, señores arreglatutti, gritos, amenazas, etc.
Sí sí… un curso de manejo de la ira a la derecha por favor.
Justo en medio de esos días de caos y malhumor, mi benemérita vecina de arriba comenzó a hacer uso del aire acondicionado frío-calor, recientemente instalado. Tiene todo el derecho del mundo, por supuesto… pagó por él y no quiere sufrir frío en su propia casa. Sin embargo, su derecho termina donde empieza el mío, y a mí me encanta defender mis derechos.
Ocurre que la señora en cuestión instaló el drenaje solamente para la opción de frío, con lo cual al empezar a utilizar la calefacción, una simpáticamente caudalosa gota comenzó a caer desde el aparato externo a mi patio con cierta regularidad. Confieso que no se trataba de una catarata, pero luego de un rato el charco era evidente, y la fuerza que adquiría a lo largo de los metros de caída, hacía que salpicara también la pared.
Las tratativas comenzaron con un llamado amistoso, seguido de otros algo menos simpáticos, hasta terminar a los gritos desde mi patio hasta su ventana, amenazándola con mediaciones en el CGP.
Convengamos que resulta altamente difícil razonar con una persona mayor. Es una guerra perdida antes de tan siquiera enarbolar un estandarte para la primera batalla.
¿Qué se le contesta a una persona que grita cosas como “¡cuando llueve no te quejás del agua en tu patio!” No hay lugar para el diálogo, a esta señora claramente hay que suicidarla y hacerle un favor al mundo.
Confieso que los años me han dado un poco de aplomo a la hora de dejarme llevar por mis impulsos. Respiré hondo, y barajé mentalmente mis opciones:
1) No voy a ir en cana por esta yegua. Sacrificarla no es una opción
2) Vengarme poniendo un tapón en el agujero por el que cae el agua y que eventualmente se inunde el aparato sonaba tentador. Lamentablemente me pescó justo cuando estaba subida a la escalera considerando la dimensión del hecho, y quedé como el Chavo del 8, claramente en “orsai”.
3) Pedir una mediación en el CGP es un arma de doble filo. Si la vieja se presenta, tengo todas las de ganar. Pero si decide no presentarse (de hecho no es obligación, hay que tener voluntad de buscar una solución), me la termino de poner en contra. Y convengamos que ella es “la de arriba”, puede hacer desastres en mi patio, y ni hablar de la vida de mi gato.
Finalmente, me decidí por una de mis mayores habilidades: QUEMAR CEREBROS, mediante palabras amables y haciendo uso de mis técnicas de persuasión.
Me tomó un tiempito considerable, no lo voy a negar. Confieso que fue un tema de perseverancia y paciencia. Podríamos compararlo con utilizar una cuchara para abrir un agujero en la muralla china. Algo así… Un trabajo titánico, un despliegue de recursos psicológicos sin precedentes. Pero finalmente lo logré
El drenaje está instalado, y no tengo que escuchar la maldita gota pegando contra el patio mientras trato de dormirme. Aleluya!!!
Vieja de mierda de arriba: 0
Nefer: 1
IMPOSSIBLE IS NOTHING
Sepan todos ustedes, que esta pequeña victoria no implica que secretamente yo no desee que salga un día a caminar y le caiga un piano en la cabeza, que se la lleve puesta el 110 o que quede en medio de un tiroteo entre la mafia china y el dueño del supermercado de al lado… las cosas como son.
martes, 31 de julio de 2012
MADURITUD TU ABUELA
Como todos los martes y jueves, me dirigí en el día de la fecha al club para entrenar.
Confieso que la noche no ayudaba: viento, lluvia y frío hacían que la estufa y una peli fueran más tentadores. Pero no… el amor al deporte y la necesidad de mantener el estado físico para sobrevivir un partido de hockey me empujaron.
Estamos grandes, realmente a veces me pregunto por qué carajo sigo haciendo esto. Sobretodo sabiendo que el promedio de edad del equipo es de 22 años.
Y ahí estaba yo, jugando un amistoso, empapada hasta el tuje.
Durante el entretiempo, una de mis compañeritas me cuenta, muy contenta: “recién estuve hablando con una de las contrarias de vos. Cuando corriste esa bocha y llegaste, esta chica me dijo, no sólo que no podía creer cuantos años tenés, sino que le parecía genial poder seguir jugando así A ESA EDAD".
Si, sí… todo muy lindo, muy halagador, muy…
ME QUIERO MATARRRRRRRRRRRR
Malditas pendejas irreverentes. Me voy a jugar con las veteranas ya.
¿A esta edad? ¿A ESTA EDAD? NO SABES EL PALO QUE TE VOY A PARTIR POR LA CABEZAAAA
jueves, 26 de julio de 2012
GRAN CARTEL
Para todos aquellos que hieren mi retina diariamente. Para todos aquellos a quienes ya no puedo corregir en facebook, porque se ofenden, me bloquean o me insultan.
Haganmé el favor de insertarse estas pequeñas GRANDES reglas en el cerebro y colaboren de esta manera con la disminución paulatina de mi ira diaria... aunque sea con este pequeño aporte. Gracias
Haganmé el favor de insertarse estas pequeñas GRANDES reglas en el cerebro y colaboren de esta manera con la disminución paulatina de mi ira diaria... aunque sea con este pequeño aporte. Gracias
viernes, 6 de julio de 2012
DE GOLPES, HUEVOS Y OTRAS YERBAS
Guardia de traumatología. Ahi estabamos, mi huevo y yo, en la sala de espera. Usted se preguntará por qué digo “mi huevo”. No, no dejé por la mitad una operación de cambio de sexo, no se trata de eso.
Ocurre que evidentemente mis reflejos han disminuido considerablemente con la edad, y el sábado recibí un tremendo bochazo en un lugar algo inapropiado. Fiel a mi estilo, no solo terminé el partido (con alguna que otra lágrima de dolor) sino que evité ir al médico durante un par de días.
Ayer, la dimensión de la hinchazón y el dolor hicieron que la situación fuera insostenible. Allá fui, entonces, a mostrar mi pseudo-testículo, en busca de un diagnóstico.
La situación de por sí era lo suficientemente incómoda como para que encima el traumatólogo se pasara de listo.
A ver… corazón… si me estás toqueteando la ingle no da que hagas comentarios del tipo “ay… es que las chicas que juegan al hockey siempre tienen unas piernas…” y/o “deberías ponerte hielo dos veces por día… fijate… en la oficina quizá algun compañero te quiera ayudar”.
¡Easy tiger! Además… lamento decirte que no sos exactamente uno de los médicos de Grey´s Anatomy… entendamonos.
Y por otro lado, ¿cómo es que siempre termino negociando con los traumatólogos? ¿Ninguno es capaz de ponerme los puntos?
El diálogo posterior a la placa y ecografía fue algo así:
- Bueno, una semana de reposo
- Mmm, ¿le parece? Probemos con otra cosa
- Sesiones de kinesiología
- Pruebe de nuevo. Otra oportunidad
- Bueno, hielo todos los días y un anti-inflamatorio
- ¡Hecho!
- ¿Tan fanática sos que no podés dejar de entrenar y jugar una semana?
- ¿Usted no hace deporte no? Claro…
Increíble… aunque en este caso haberme salido con la mía probablemente no haya sido la mejor idea. Calculo que tendré que acostumbrarme a la compañía del huevito por un tiempo…
viernes, 8 de junio de 2012
GALLETITA QUERIDA DE CADA DIA
Siglo XXI, la humanidad ha logrado desarrollar maravillas en materia tecnológica. Trenes de gran velocidad, jets, Internet, computadoras, maquinaria industrial y un gran etcétera por todos conocido.
La industria alimenticia también ha progresado enormemente. Nuestra dieta variada incluye un sinnúmero de alimentos procesados y sabores maravillosos que los hombres de las cavernas ni soñaban degustar.
La tecnología nos facilita la vida, todo puede hacerse más rápido o más fácil. Grandes corporaciones pelean entre ellas para lograr que sus productos sean los mejores y más efectivos para cada tarea.
Entonces… ENTONCES digo yo… ¿como es posible que a esta altura de la soirée aún tengamos que luchar contra las malditas tiritas coloradas de los paquetes de galletitas, que nunca… NUNCA abren el paquete como deberían? ¿Eh? ¿Eh? ¿Nadie logró aún desarrollar un sistema más eficaz? ¿Nadie pensó que destrozamos las galletitas en el intento, intentando abrir el paquete por el doblez de arriba, o buscando finalmente un cuchillo o tijera que nos ayude?
A todos ustedes les digo… que están eternamente buscando una veta para el negocio del siglo. Como Tom Cruise en “Cocktail”, que miraba las sombrillitas de los tragos y pensaba quien se habría hecho rico con el invento… les dejo la inquietud.
Porque el mundo necesita tiritas eficaces. La gente necesita poder abrir un paquete de galletitas en la calle, sin tener que babear mientras va destrozando paquete y contenido, insultando a todos los parientes de la mente brillante que diseñó el sistemita este de apertura.
¡Cruzada por una vida aún más fácil!
PD: Sí, sí, ya sé… hay cosas más importantes por las que quejarse. La gente le teme a la inseguridad, quiere dólares, otros quieren trabajo, otros quisieran que Tinelli dejara la pantalla para siempre… Bueno… yo quiero quejarme por algo también… estamos en democracia… y después de todo, sabemos ya que me importa muy poco lo que le preocupe al resto.
viernes, 20 de abril de 2012
DE CONTRARIEDADES, CONTRATIEMPOS Y OTRAS YERBAS
Se me
ocurrió en el día de hoy compartir con ustedes una pequeña situación recurrente
que me pone algo nerviosa. Quizá puedan ayudarme con algun pequeño “tip”. Algo
que me permita salir airosa y digna.
Vamos a
ubicar la escena en un baño público cualquiera. Bueno… cualquiera lo que se
dice cualquiera no… digamos un baño que cumpla con ciertos standards de calidad
y limpieza (sí, ya sé, mientras lee esto se le aparece en la cabeza la imagen
de Ronald Mc Donald… ¡BORRELA YA!). Me refiero más bien a un baño de shopping,
aeropuerto, o de determinadas estaciones de servicio con pseudo restaurant. ¿Me sigue?
Bueno, luego
de finalizar lo que sea que haya ido a hacer al baño (no, le agradezco, sin
detalles en lo posible) se dirige usted hacia los lavatorios, y a medida que se
va acercando nota un faltante. El terror se apodera de usted, y empieza a
buscar la manera de no quedar como un idiota. ¿Adivinó? Sí señor, cualquiera
sea el diseño y mecanismo elegido en ese lugar, la canilla definitivamente no
forma parte de él. El abanico de opciones aquí es escaso:
1) Usted
está sólo/a, y puede probar sin vergüenza todas las formas posibles para lograr
que salga agua. Pulsa un botón inexistente arriba del grifo, pasa las manos por
debajo del mismo buscando un detector de movimiento, busca un botón inexistente
en el piso, etc. No hay consecuencias graves, y a la larga usted logra su
cometido
2) Hay
gente en el lugar, pero usted deliberadamente demora unos segundos en llegar al
lavatorio, suficientes como para pispear como se las arregla el/la de al lado. Mismo resultado, y usted vuelve a salir airoso/a.
3) El horror:
Usted esta distraído/a, y se encuentra ya frente al grifo sin remedio, notando
que hay gente que lo mira alrededor, con cara divertida. Mira a los lados pero
nadie parece tener intenciones de necesitar lavarse las manos. Intenta con desesperación
hacer todos los movimientos de manos a
la vez, disimuladamente, como para que parezca que sabe exactamente lo que está
haciendo. Finalmente se rinde y se da cuenta de que el blooper está hecho,
mientras en su cabeza resuena la carcajada general que imagina el resto de los
presentes contiene, y farfulla un ininteligible “igualnovoyavolveraveraestegrupejoinfectodeminitasfracasadasenmivida,asíquealcarajo”
o algo similar.
¿Le pasó? ¿Se
sintió tan mal como yo o le parece una exageración? ¿Cómo dice? ¿Qué puede
vivir perfectamente con eso?
Y bueno…
hago lo que puedo… y usted francamente no me es de mucha ayuda. Vaya enfilando
con su teoría zen para otro lado y deje lugar para algún colérico que opine
algo como la gente. ¡Ts!
viernes, 30 de marzo de 2012
GERONIMOOOOOO
Hace tan solo unos días, en un rincón del continente negro, una mujer se preparaba psicológicamente para lograr una hazaña sin precedentes. El grupo que la acompañaba la alentaba, soltando comentarios motivadores del tipo: “estás completamente demente”, “tenés serios problemas, sábelo”, “¿si te pasa algo me puedo quedar con esa camperita Marmot?” entre otros.
Pero ella se mostraba tranquila, decidida, imperturbable. No había llegado hasta allí para arrepentirse. Retroceder nunca, rendirse jamás. Ni siquiera la vista de los 216 metros que separaban el puente del arroyito que corría debajo la hizo reconsiderar su decisión. Tampoco el hecho de que la pesaran, y anotaran el número con marcador indeleble en la mano (bien grande, a la vista de todos) la hizo dudar. No señor.
Deseando que al menos la filmación saliera bien (porque seamos sinceros, ella juega para la tribuna, y necesita mostrarlo después), se dirigió con pasos seguros al lugar donde todo comenzaría. Esperó su turno, y sintiendo la adrenalina corriendo por sus venas se dirigió al borde. Respiró hondo… y se lanzó al vacío.
Sí señores, la loca de la foto soy yo. Hice bungy jumping y logré otro tilde en el “check list” de las cosas que tengo que hacer en mi vida. ¡Nefertiti está feliz!
Pero ella se mostraba tranquila, decidida, imperturbable. No había llegado hasta allí para arrepentirse. Retroceder nunca, rendirse jamás. Ni siquiera la vista de los 216 metros que separaban el puente del arroyito que corría debajo la hizo reconsiderar su decisión. Tampoco el hecho de que la pesaran, y anotaran el número con marcador indeleble en la mano (bien grande, a la vista de todos) la hizo dudar. No señor.
Deseando que al menos la filmación saliera bien (porque seamos sinceros, ella juega para la tribuna, y necesita mostrarlo después), se dirigió con pasos seguros al lugar donde todo comenzaría. Esperó su turno, y sintiendo la adrenalina corriendo por sus venas se dirigió al borde. Respiró hondo… y se lanzó al vacío.
Sí señores, la loca de la foto soy yo. Hice bungy jumping y logré otro tilde en el “check list” de las cosas que tengo que hacer en mi vida. ¡Nefertiti está feliz!
viernes, 24 de febrero de 2012
PENNY & LEONARD
Terminó “Friends” y dejó un vacío imposible de llenar. “Lost” me quemó el cerebro durante años, y también se fue. Tuve que buscar reemplazo. Una serie corta, de humor ácido, inteligente y en un horario que yo pueda llegar a ver. Luego de un paneo general de opciones, “The Big Bang Theory” cubrió todas mis expectativas. Y me hice fanática, sí señor.
No solo me divierte la serie, sino que en muchos aspectos me siento identificada con Penny. No no… no empiece ni se entusiasme… no soy rubia platinada, ni tengo hordas de seguidores masculinos a mis espaldas. Estoy hablando de otra cosa. Le doy un ejemplo: a duras penas pude entender la paradoja del gato de Schrödinger. ¿Me va comprendiendo?
A su vez, tengo a mi lado al sr. G, que viene a ser un Leonard en potencia, riéndose y evidentemente entendiendo más chistes que yo, y explicandome muchas veces de que hablan los protagonistas. Básicamente, estoy en pareja con un nerd hecho y derecho.
Convengamos que no le hace muy bien a mi ego tener que reconocer mi absoluta ignorancia sobre temas relacionados con física, matemática y/o informática. Saber sobre historia, geografía y arte realmente no me ayuda con estos temas. Reconocer un Gauguin a la distancia no me hace sentir mejor.
Por otra parte, sumamos a lo anteriormente mencionado un pequeño problemita.
Ocurre que mi curva de atención es desastrosa. Tiendo a volar durante cualquier charla, captando de a ratos pequeños detalles y/o palabras claves que logran que salga airosa ante alguna pregunta u obligación de participación. Pero es eso: sólo una pantalla creada por una maldita farsante. No es que tenga deficit de atención (o por lo menos quiero pensar que no), pero ando con ganas. He logrado sobrevivir durante todos estos años sin mayores contratiempos, hasta que se cruzó en mi vida un señor que sabe mucho de temas que yo ignoro. Además, trabaja con tecnología para la industria, un rubro que agrupa justamente informática con física y matemática. ¡Un castigo!
La típica frase hecha de “¿Cómo te fue en el laburo?” implica para mí un esfuerzo sobrehumano para lograr escuchar con atención la catarata de información que se viene.
Me desgasta, me agota. Lo intento, me enfoco, trato de hacer preguntas inteligentes, me concentro. Y el sr. G no se cansa. Me explica con toda la paciencia del mundo, viendo como las ideas pasan de largo por mi cerebro. Hace poco hasta me explicó la base del sistema binario y la relación con las computadoras. En el momento estoy casi segura de que lo entendí. Pero si ahora tuviera que explicarlo, no creo poder lograrlo.
Así que cada vez que veo a Penny mirar a Sheldon o a Leonard con cara de “¿de qué me estás hablando?”, me río y lloro a la vez.
Y no crea que zafo del temita Comics/ Star Wars. ¡Viene con el combo! Y por el mismo precio, señora/ señor, agregamos un adicional importantísimo con material de Caballeros del Zodíaco.
Sí si… no me lo diga… sé que me envidia sanamente.
No solo me divierte la serie, sino que en muchos aspectos me siento identificada con Penny. No no… no empiece ni se entusiasme… no soy rubia platinada, ni tengo hordas de seguidores masculinos a mis espaldas. Estoy hablando de otra cosa. Le doy un ejemplo: a duras penas pude entender la paradoja del gato de Schrödinger. ¿Me va comprendiendo?
A su vez, tengo a mi lado al sr. G, que viene a ser un Leonard en potencia, riéndose y evidentemente entendiendo más chistes que yo, y explicandome muchas veces de que hablan los protagonistas. Básicamente, estoy en pareja con un nerd hecho y derecho.
Convengamos que no le hace muy bien a mi ego tener que reconocer mi absoluta ignorancia sobre temas relacionados con física, matemática y/o informática. Saber sobre historia, geografía y arte realmente no me ayuda con estos temas. Reconocer un Gauguin a la distancia no me hace sentir mejor.
Por otra parte, sumamos a lo anteriormente mencionado un pequeño problemita.
Ocurre que mi curva de atención es desastrosa. Tiendo a volar durante cualquier charla, captando de a ratos pequeños detalles y/o palabras claves que logran que salga airosa ante alguna pregunta u obligación de participación. Pero es eso: sólo una pantalla creada por una maldita farsante. No es que tenga deficit de atención (o por lo menos quiero pensar que no), pero ando con ganas. He logrado sobrevivir durante todos estos años sin mayores contratiempos, hasta que se cruzó en mi vida un señor que sabe mucho de temas que yo ignoro. Además, trabaja con tecnología para la industria, un rubro que agrupa justamente informática con física y matemática. ¡Un castigo!
La típica frase hecha de “¿Cómo te fue en el laburo?” implica para mí un esfuerzo sobrehumano para lograr escuchar con atención la catarata de información que se viene.
Me desgasta, me agota. Lo intento, me enfoco, trato de hacer preguntas inteligentes, me concentro. Y el sr. G no se cansa. Me explica con toda la paciencia del mundo, viendo como las ideas pasan de largo por mi cerebro. Hace poco hasta me explicó la base del sistema binario y la relación con las computadoras. En el momento estoy casi segura de que lo entendí. Pero si ahora tuviera que explicarlo, no creo poder lograrlo.
Así que cada vez que veo a Penny mirar a Sheldon o a Leonard con cara de “¿de qué me estás hablando?”, me río y lloro a la vez.
Y no crea que zafo del temita Comics/ Star Wars. ¡Viene con el combo! Y por el mismo precio, señora/ señor, agregamos un adicional importantísimo con material de Caballeros del Zodíaco.
Sí si… no me lo diga… sé que me envidia sanamente.
martes, 29 de noviembre de 2011
LLAMATE AL SILENCIO POR FAVOR
Vergüenza… Vergüenza es la única palabra que da vueltas en mi cabeza desde el viernes.
Sí… lo he vuelto a hacer. Mi falta de tacto y de atención acerca de los detalles del crecimiento/cambio/logros de los hijos de mis amigas me ha vuelto a jugar una mala pasada. Generalmente intento estar más o menos al día con las fotos de facebook, que sinceramente representan para mí un machete único, ya que los eventos retratados me dan información trascendental para zafar con un “4” ante preguntas incisivas.
Sin embargo, siempre hay gente que elige no poseer cuenta allí, con lo cual mis posibilidades de quedar mal aumentan considerablemente.
Convengamos que yo no cambié, siempre fui igual. Sin embargo, mis amigas ya son todas (o casi todas) madres. Este hecho hace que me haya quedado sin aliadas. A su vez, dejé el vicio (sí sí… gracias… fue un gran esfuerzo, pero creo haberlo logrado); con lo cual, mi excusa de salir a fumar al balcón cuando los temas de conversación se vuelven monótonos ya no corre. Es decir: me fumo sin piedad las charlas de pañales, desempeño e interacción en el jardín, comidas, siestas, caprichos y costumbres de las crías en cuestión. Todo esto conteniendo mi impulso de mandarlas a atarse las trompas de Falopio y enseñarles que por cortesía deberían mechar la velada con otros temas interesantes como trabajo, viajes, deporte etc.
Años de experiencia deberían haberme enseñado a callarme la boca. Pero no… la curiosidad y los ratos largos sin poder meter bocadillo me pueden, y tengo que hacer preguntas cuando debería morderme la lengua.
¿Ya se aburrió de la introducción? Bueno, bueno, no se me impaciente y saque el pochoclo del microondas que aquí viene la parte jugosa (que podría haber terminado en sangrienta si mi amiga hubiera sido más violenta).
El viernes pasado me junté con dos amigas a cenar (ambas madres orgullosas). Pasó el tiempo, la charla fue amena y los temas interesantes. Pensé sinceramente que saldría airosa del evento. Cinco minutos antes de irnos, una de ellas preguntó por las sobrinas de la dueña de casa. Como consecuencia inmediata, debimos sumergirnos en un mar de fotos digitales desde el nacimiento hasta la casi adolescencia de las niñas.
Soporté estoicamente la seguidilla, notando que además de las sobrinas en cuestión, había otra niña en las fotos que yo no reconocía. Mientras ellas dos parloteaban sin cesar, yo me repetía para mis adentros “callatenopreguntescallatenopreguntescallatenopreguntes”.
Y sucedió. En el momento de la apertura del enésimo album, no pude con mi genio y pregunté: “¿esa nena de quién es?” (pensando que sería otra sobrina).
“Es mi hija querida”- fue la respuesta lacónica.
Si hubiera existido la posibilidad de esfumarme en ese momento, o pegarme en la cabeza con un super chipote chillón lo hubiera hecho, lo juro.
Creo que voy a tener que dejar pasar un largo tiempo antes de siquiera intentar una nueva reunión. Mi amiga se sintió profundamente insultada. Pude vislumbrar cierto instinto asesino en sus ojos, contenido solo por el hecho de que su panza cargadora de mellizos no le permitía movimientos bruscos.
Partí raudamente a refugiarme en la seguridad de mi auto, prometiéndome a futuro simplemente sonreir y acotar a todas las fotos frases cortas como “¡que bonitas!”, “¡qué grandes que están!” “¡ay! ¡Esa boquita/ naricita/ cachetes! ¡Son para comerlos!” entre otros comentarios seguros y positivos.
martes, 22 de noviembre de 2011
DILEMA AUTOMOTOR
Martes por la mañana. Me subo al auto y mientras enciendo el motor veo el fatídico aviso arriba del kilometraje: “INSP”. ¡Demonios! Ha llegado esa época del año en la que tengo que decidir si hacer el service o no y donde. El auto ya no es 0km digamos. Cuando es nuevito, uno lo lleva al service oficial, le carga nafta de la buena, lo mima, escucha cada mínimo ruidito. Luego de un tiempo prudencial (y sobretodo después de desembolsar sumas estrafalarias por el seguro y la patente), uno empieza a ratonear un poco.
Este año, la disyuntiva es drástica: no tengo mecánico de confianza, y el service oficial me deja con la cuenta bancaria pidiendo pista.
Mi problema es que desconfío de todos los mecánicos barriales mostradores de raya de traste. Ni siquiera con un buen escote que resalte las bondades de mis mellizas puedo dejar de sentir que el señor semi-engrasado me está inventando problemas en el auto donde no los hay.
Por otro lado, confío en el service oficial, donde me tratan como a una reina, la sensación al entrar es de seriedad y profesionalismo y además posteriormente recibo una llamada de la empresa que constata mi conformidad con el servicio. Quiero aclarar que esto no significa que sean menos chantas, simplemente que el marketing y la imagen es excelente y me hacen creer que no lo son. Aplaudo solo por eso.
En síntesis, todo apunta a que me deje romper… la cuenta bancaria por el service oficial. Sin embargo, en el fondo de mi ser me resisto. Son esas cosas que uno ni siquiera puede comentar, porque recibirá un “pero no seas boludaaaaaaaa, yo te recomiendo a mi mecánico”.
Sí sí… ya sé… usted es hombre y este problema no lo tiene porque sabe de mecánica o se hace el que sabe. Y siempre se va a arriesgar con el mecánico de barrio, aunque le deje el auto peor que antes. Allá usted, ts… ¡Aleje esa mirada juzgadora de mí! Dejeme escudarme en mi femineidad casi rubia…
jueves, 3 de noviembre de 2011
VERGÜENZA
He mencionado ya con anterioridad ciertas características especiales de mi familia; esos detalles que hacen que nos alejemos un poco (solo un poco) de las buenas costumbres y el protocolo. Cabe destacar que los exabruptos y excesos no suelen producirse frente a personas ajenas al círculo familiar. Sin embargo, esto no justifica de ninguna manera el comportamiento.
Dentro de este círculo, existe una persona en particular que le provocaría arcadas diarias a la condesa de Chikoff. Todos la adoramos, la bancamos, pero de ninguna manera la llevaríamos a comer a La Bourgogne por ejemplo.
El relato del día de la fecha está relacionado con la visita de esta persona a mi oficina, en el día de ayer. La recibí feliz y orgullosa de mi lugarcito recientemente inaugurado. Charlamos un rato y la acompañé a la puerta. Llegó el ascensor, subí, y en ese momento sucedió lo peor. Risueña y sin un solo atisbo de vergüenza lanzó esas palabras inadecuadas, esa forma tan poco ortodoxa de definir el problema. Una declaración breve, clara, concisa, irrefutable y terrible: “me cagué” me dijo… y sin más subió conmigo al ascensor. Horrorizada, vi como las puertas se cerraban lentamente…
Digo yo: ¿era necesario? Más allá del hecho no disimulado, ¿hacía falta subirse conmigo a un espacio reducido y falto de ventilación? Llegamos a la planta baja en un ataque de risa (confieso), y bajé haciendo el típico gesto con la mano frente a la nariz. Levanté la vista mientras se abría la puerta, solo para encontrarme frente a la mirada atónita de un vecino, quien subió al ascensor presintiendo lo que le esperaba.
El comentario descarado de mi acompañante fue: “¿lo conocés al señor? Porque no creo que él se olvide de vos”.
Mi pariente volverá escasas veces al edificio. Sin embargo, yo posiblemente me cruce con el vecino en cuestión bastante seguido. Gracias por esto… VERGÜENZA.
miércoles, 26 de octubre de 2011
HSBC- UNA ESPERA ETERNA
Sí, sí, no me diga nada, ya sé… estoy un poco densa con el temita este de la maldita burocracia, pero le aconsejo que ni se atreva a protestar. Vea… mi blog tiene un alto contenido de catarsis, y usted, querido lector, me hace el favor de comentar y así poner su granito de arena, para contribuir a la noble causa de mi salud mental. ¿Le parece bien? Usted es importantísimo para mí, sobre todo porque evita grandes gastos en productos farmacológicos destinados a tranquilizarme. Por eso le digo… gracias.
Sin más, comienzo con el tema que me agita en el día de la fecha: la apertura de una cuenta comercial en el HSBC. Aquí un breve resumen de los ultimos 3 meses
AGOSTO 2011: Nos dirigimos con mi socia a la sucursal, cargadas con una parva de documentos que incluyen alta de AFIP, ingresos brutos de varios meses, estatutos, contratos de alquiler, impuestos a nombre nuestro etc etc.
El ejecutivo de cuentas (gordito, simpaticón, con cara de “yo me las sé todas”, 100% chanta argentino) nos recibe, nos toma todos los datos, nos hace firmar quichicientos formularios y nos dice que en 10 días está la cuenta. ¡Qué fácil! Salimos del banco contentísimas…
MEDIADOS DE AGOSTO 2011: Me dirijo a la sucursal, dispuesta ya a retirar mi chequera. El señor simpaticón me dice que no tiene novedades todavía, que no sabe que pasa, que vuelva en unos días. Misma respuesta la semana siguiente
SEPTIEMBRE 2011: Transfieren a mi ejecutivo de cuentas a otra sucursal. La nueva ejecutiva (expeditiva ella, a full con todo lo que “dejó mal hecho” el gordito, nerviosa) me dice que no sabe que hizo el señor con mis papeles, que va a intentar rastrear el trámite. Luego de unos días, me confirma que los papeles los tenía que firmar solo yo (no con mi socia), que está todo mal hecho, que va a intentar modificarlo
MEDIADOS DE SEPTIEMBRE 2011: Cambian el sistema en el banco, está todo parado, no se sabe cuando se va a dar curso al trámite
OCTUBRE 2011: Luego de un mail un tanto agresivo (del 1 al 10… un 9,50 digamos… sin insultos, pero altamente despectivo), me cambian la ejecutiva de cuentas por una nueva. Reconocen que se perdió toda la documentación, que mejor empecemos todo de cero.
MEDIADOS DE OCTUBRE 2011: Aparentemente al banco le cuesta entender que se trata de una sociedad nueva, que no tenemos balances, que no tenemos ni idea de cuanto vamos a facturar, QUE POR FAVOR ABRIME LA MALDITA CUENTA SI NO QUERES QUE LO QUE SE ABRA SEA TU CABEZA, EN DOS, DE UN HACHAZO, INSERTANDO DENTRO LAS DIRECTIVAS DEL BANCO CENTRAL ...
Ok, perdón… un pequeño exhabrupto… sepa entender… estoy bajo presión…
FINES DE OCTUBRE 2011: Ultima conversación:
- Ejecutiva HSBC: Necesito una carta de tu contador, membretada, que detalle tu proyección de facturación anual.
- Pero la empresa es nueva, no tengo idea de cuanto voy a facturar… voy a inventar… y vos queres que el contador me lo firme?
- ¡Exacto!
- ¿? … Silencio… Ok… voy a facturar $ 1.200.000 al año. Lindo número ¿no? ¿Te parece que puede ir? Y te agrego una preguntita: hay alguna posibilidad de que ME PIDAN TODO JUNTO Y SE DEJEN DE PEDIRME CARTAS Y PAPELES AL PEDO QUE NO SIRVEN PARA NADAAAAAAAAAA
Quiero irme a otro banco, pero no quiero enfrentar todo esto nuevamente. Mientras tanto, tengo que intentar no facturar, porque ya me explicaron que si lo hago, pagar ingresos brutos e IVA sin tener cuenta bancaria es prácticamente imposible.
Quiero ALPLAX… ya… quiero entrar un ratito a mi “caja de la nada” mental.
lunes, 17 de octubre de 2011
COCODRILO EN EL BOLSILLO
No puedo dejar de relatarles, mis queridos lectores, otro pequeño ejemplo de la miseria humana, otro desafortunado evento que deja claramente expuesto el perfil “rata” de algunas personas. Sin más, me remito a los hechos.
Cumple años un amigo del sr. G, que a su vez es compañero de trabajo. Una compañera de la oficina se ofrece a reservar un restaurante para ir a festejar, aprovechando que también es el cumpleaños de su marido. La idea: unir ambos cumpleaños.
Sábado a la noche: nos dirigimos a un tenedor libre de dudosa calidad en Ramos Mejía, con hambre pero con bajas expectativas.
Abro aquí un pequeño paréntesis para aclarar un dato no menor: el cumpleaños del amigo en cuestión ya pasó, hace una semana. El marido de la organizadora, sin embargo, está en fecha. Acaba de pasar su cumpleaños, por lo tanto es acreedor de una cena gratis en el restaurante en cuestión.
Cenamos, con pocas ganas pero con la mejor cara posible. La comida deja mucho que desear, pero le ponemos garra.
Brindamos también, más por el amigo en común que por el marido de la organizadora, que para todos los presentes venía a ser sinceramente el “cumpleañero de rebote”.
Y llega el momento de la cuenta. Dividimos el total entre todos los presentes (prorrateando la cena no cobrada) y se va juntando el dinero. El cumpleañero de rebote mira al que junta la plata, y con cara de nada le dice: “no… hicieron mal la cuenta, yo no pago”.
Cara de sorpresa general. Nadie dice nada, y en medio del silencio reinante, se vuelve a hacer la cuenta y se junta la diferencia.
El sr G. no puede con su genio. Ante la imposibilidad de ocultar su indignación, se levanta, saluda a los presentes, abraza a su amigo deseándole que termine bien su día, y partimos a casa.
Creo que el señor acreedor de la cena gratis nunca entendió cual era el problema. El sr. G. fue el que quedó como un reventado, jodido y malhumorado.
Dicen que las fortunas se amasan con centavos... evidentemente nunca voy a ser millonaria...
viernes, 7 de octubre de 2011
Y DIGO YO….
¿Por qué constituir una sociedad implica esperar un mes a que la IGJ la inscriba, si el trámite se supone que toma 10 días (lo dice la pagina web, sí sí… se lo juro)?
¿Por qué si yo elijo una denominación comercial, me confirman otro nombre? ¿Qué posibilidades hay de que yo quiera algo “similar” a lo que elegí, y por qué carajo no aceptaron la opción 1? Maldito empleado semi estatal resentido, con cerebro de poroto chauchero…
¿Por qué el hecho de querer hacer algo tan sencillo como abrir una cuenta bancaria a nombre de la empresa implica una demora de más de un mes, incluyendo cambio del ejecutivo de cuentas, culpas hacia el anterior que hizo todo mal y cambio del sistema en el banco? Tampoco me puedo dar el lujo de decirle a la rubia detrás del escritorio, con premios de eficiencia de gestión en el estante detrás de ella que “sabés que? Ya no quiero la cuenta, cancelá todo”. ¿Saben por qué? Porque en el banco de al lado me va a pasar exactamente lo mismooooooooo
¿Por qué necesito taaaantos papeles y trámites? Sólo me falta certificar la longitud de mi intestino delgado y canto BINGO!
¿Por qué los empleados de las aseguradoras no tienen claro el trámite de seguro de caución, y me hacen ir y venir 100 veces con diferentes papeles y certificaciones? ¿Por qué no me piden todo junto y se evitan (nos evitamos) tantas demoras para una sola póliza? Ahhh, entiendo, al empleadito le importa tres carajos mi póliza, porque a él le pagan por mes, no por resultado o eficiencia.
¿Por qué pedir Fibertel en la oficina implica que me manden tres veces el mismo técnico (con diferencia de 10 días entre una visita y otra), cuando yo explico claramente a la chiquita que me atiende por teléfono que el edificio es nuevo, y hay que ARMARLO para Fibertel, y el técnico común no puede hacerlo?
¿Por qué el chico de sistemas es tan imprescindible y tarda tanto en venir a arreglar ¼ del total de las conexiones necesarias?
¿Por qué, si soy una persona ordenada y organizada hasta el hartazgo, casi cinco meses después de arrancar con todos los trámites, sigo sin tener todo resuelto?
¿Por qué, si la idea es lograr una relativa felicidad por comenzar un emprendimiento propio, estoy en realidad más nerviosa y más ocupada que nunca?
Y digo yo… ¿cómo es posible que no exista una forma de lograr que la gente sea más eficiente y expeditiva para trabajar? ¿Por qué me tengo que topar con deficientes mentales en cada trámite que arranco? ¿Por qué la gente se empeña en probar mi escasa tolerancia y tendencia a la respuesta cortante e irónica?
Yo solo quiero que me dejen trabajarrrrrrrrrrrrrrrrrrr. Hoy tengo ganas de salir con una 45 a la calle...
miércoles, 7 de septiembre de 2011
DILEMA
¿Se acuerdan de mi sobrino? El del post anterior. Sí, sí… el que toma la comunión… el de la carta.
Bueno, ocurre que sus hermanos tuvieron conjuntivitis. Brutal, viral, intensa conjuntivitis que los mantuvo alejados del colegio durante una semana. Por supuesto, el hermano que venía zafando se contagió. No podía ser de otra manera. Tampoco podía ser otra semana, no, no… Tenía que ser ahora, justo antes de su comunión el sábado.
¿Y entonces? No podemos dejar al niño afuera del evento. Pobrecito. Sin embargo, probablemente contagie a varios compañeros de su curso. Tampoco lo podemos aislar como a un leproso, aunque intuyo que varias madres preferirían que el chico comulgara por separado y se fuera inmediatamente a su casa.
¿Y nosotros, los pobres familiares? Hay que saludar al chico, como mínimo. Darle un beso, participar de la reunión posterior. ¿Qué importancia tiene el riesgo de pasar varios días con los ojos en llamas, al lado de la felicidad de mi sobrino?
Emmm… bueno… no sé… pensemos. En realidad a él le importa poco y nada el evento. No somos una familia caracterizada por la fe religiosa. Lo debe hacer porque lo hace el resto del curso. ¿No?
¿Cómo dice? ¿Que estoy buscando excusas? No, no… para nada. Simplemente estoy intentando evaluar mis posibilidades de la forma más objetiva posible. Bueno sí, ya sé, los pequeños sacrificios nos permiten demostrar nuestro afecto por los seres queridos. Bla bla bla… claro… usted porque no tiene que ir. ¡Demonios!
Ok, lo acepto. No tengo opción. Lo primero es la familia
Ya que estamos… ¿Sabe si los colirios son muy caros? Ya podría ir pidiendo receta, ¿no?
miércoles, 24 de agosto de 2011
LA CARTA
Domingo. Volvemos plácidamente luego de un almuerzo espectacular en la casa de mi hermana. Suena mi celular. Mi hermana me dice:
- me olvidé de decirte… je… necesito que le escribas una cartita a tu sobrino para la comunión.
- ¿Una cartita? ¿Sobre qué?
- Lo que quieras… pero para el martes.
¡Ja! ¡Qué fácil! ¡Una cartita! No, no mis estimados, nada más difícil.
Fui a colegio católico, en teoría tengo todo el discurso de “Dios es amor” incorporado en algún rincón de mi cerebro. El problemita es que de católica solo me quedaron los papeles…
Me siento delante de la computadora. Escribo y borro varias veces. Busco en internet de donde robar “speach”. Busco también de que se trata el sacramento (convengamos que no me acuerdo mucho).
Básicamente, si el pibe está tomando la comunión, ALGO relativo a eso tengo que poner. El tema es que todo me suena taaaaan hipócrita que no puedo escribirlo… Imaginen frases del tipo “la alegría del momento de recibir el cuerpo de Cristo por primera vez”, “el orgullo de saber que seguís los preceptos de la Iglesia”, “el cambio que significa esta nueva etapa”. Puaj… ¡¿De qué estamos hablando por favorrrrr?!
¿Hace falta escribirleeeeeeee? Terrible… terrible tarea me encomendaron. ¡El chico tiene 8 años! Siento que estoy escribiendo más para las maestras que para él, que va a hacer un rollito con la carta y la va a mandar al basurero.
¿Por qué será que me tomo todo tan a pecho? Imagino lo ideal que sería que la maestra abriera la cartita y viera un “que te sea leve pibe, no creas nada de lo que te dicen”.
Y por supuesto, el evento es un sábado a las 10 de la mañana… ¡en PILAR! ¡Gracias sister!
sábado, 20 de agosto de 2011
LO INEVITABLE
Se rompió… no fue a propósito, lo juro… fue un accidente. No es creíble, lo reconozco, pero yo no tuve nada que ver…
Sí, sí… ya sé, me tengo que ordenar para contar las cosas, ¡ya va! ¡No me apure! ¡Que estoy nerviosa!
Todo comenzó cuando el Sr. G. y yo decidimos compartir techo. Se tiraron o se regalaron algunas cosas, se vendieron otras, nos apretamos un poquito, dividimos el placard (ouch) y acá estamos, felizmente “rejuntados”.
Sí, sí... ya sé... yo no aprendo... tropiezo dos veces con la misma piedra y bla bla bla... Ok, lo dejamos para otro artículo, le parece?
Por supuesto, hubo algunas concesiones. Yo acepté algunas cosas de él que no me gustaban, y él aceptó algunas mías. Sabemos, mis estimados, que más allá del amor, lo importante es la capacidad de negociación en una pareja. Si uno quiere vivir en paz, cede para que el otro ceda. Y no me venga con que lo hace por el otro. ¡Minga! ¡Lo hace para eventualmente refregárselo en la cara cuando necesite que el otro ceda! ¡Ts! ¡Vamos!
Pero me fui un poco de tema. Retomando: La concesión que nos ocupa en el día de la fecha es una fuente feng shui, de la cual el señor no quería desprenderse bajo ningún concepto. La fuentecita ésta se enchufa y cae agüita… de un cántaro a otro… entre piedritas… ¡un amor de artefacto! Dicen que hay que tener una, que trae buena energía, o serenidad, o no me acuerdo en realidad, pero para algo sirve.
La verdad es que a mí la onda feng shui, zen, reiki y similares no puede importarme menos. Era obvio que la fuentecita esa no me gustaba. El chiste eterno era que iba a sufrir un accidente, que se iba a romper, que simplemente “iba a pasar”. Bueno… ¿Van vislumbrando por donde viene el tema?
El martes vino a casa la señora que limpia, corrió un mueble y ¡ZAS! No quedo nada… pedazos de cerámica y piedritas por toda la habitación… ¡Demonios!
Corrí a internet, a mercado libre, a páginas amarillas… lo importante era conseguir una igual en cuestión de horas… Estemmm… bueno… no la conseguí. Igual, igual… no hay. Agarré “la gotita”, “fastix” y ambos a la vez. Los resultados fueron nefastos.
Lo más grave del tema es que no hubo exabruptos, ni grandes enojos, a pesar de que yo sé que la quería mucho. No solo supo lo que había pasado antes de que yo se lo dijera, sino que me soltó un: "no te preocupes, estoy en período de Nirvana, esas cosas pasan". No tengo la menor idea de que me quiso decir, pero no por la tranquilidad de su comentario me quedo más tranquila.
En síntesis, queridos lectores, no sé si el sr. G. me creyó, no sé cuánto lamentó en realidad la pérdida, pero lo importante es que tiene crédito… y nunca es bueno que el otro lo tenga… nunca se sabe cómo se lo va a querer cobrar. Temo por mi estatuita de Nefertiti, tan linda, pintada a mano… Temo por los bigotes de mi gato, eternamente amenazado… mmmm …
Me voy a investigar un poquito el tema del Nirvana y el Samsara. Me está poniendo nerviosa tanta tranquilidad. Hubiera preferido unos buenos gritos.
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