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viernes, 15 de marzo de 2013

GPS

Hace tiempo que no dedico un post a alguno de mis innumerables TOCS. Bueno… en realidad ahora que lo pienso, hace mucho que no escribo… punto. Así que vamos a sacarle un poco las telarañas a este espacio, y de paso chequeamos si mi creatividad está tan herrumbrada como pienso.

 El artículo del día de la fecha está relacionado con mi necesidad de tener el control. Para los que me vienen leyendo con alguna regularidad, no creo que esto les represente sorpresa alguna. Sin embargo, vamos a adentrarnos un poco en el problema, así como para hacer un poco de autoterapia (no sé si les dije alguna vez, estoy en contra de los psicólogos. Yo me pregunto y me contesto sola. Ts!).

 El temita se hace notar en varias facetas de mi vida (no pregunte por ahora, no voy a entrar en intimidades hoy). Empecemos con dos ejemplos pseudo-light:

 DE VACACIONES: Yo soy la que estudié y trabajo en turismo, por ende, tengo la obligación moral de saber sobre el destino, guiarme en las calles, saber que hay que ver y organizar la estadía. Punto. Se espera eso de mí y más. Por otro lado, muchas veces me defiendo en el idioma local, o al menos hablo bien inglés, con lo cual, es mi deber estar al mando. Nunca… repito… NUNCA pude relajarme y dejarme llevar. No es justo… quiero vacaciones de mis vacaciones.

 EN AUTO: Manejo, hace muchos años ya. Soy organizada (que novedad, ¿no?), y además tengo una especie de “Guía T” incorporada en la cabeza. Soy “Pepe el antiguo”, me niego rotundamente a adquirir un GPS, sin embargo, rara vez me pierdo. ¿Cuál es el problema de esto? Simple: las citas.

 Ya aprendí a dejar que me pasen a buscar. Numerosas amigas me han insultado de todas las formas posibles por insistir en ir con mi auto y ser tan independiente. Ok, ya entendí, me dejo. Pero soy un copiloto merecedor de un golpe, lo admito. No sé cómo hasta ahora nadie me bajó del auto de prepo. Ocurre que siempre conozco una mejor forma de llegar, o en su defecto empiezo a hacer preguntas del tipo “¿pero por qué agarrás por acá?”. Insufrible, lo sé.

 De todas formas, les comento que con regularidad me cruzo con tipos que llegan a casa sin ningún tipo de plan acerca de dónde ir, que hacer y mucho menos, como llegar. Noto también que una vez que descubren que yo siempre tengo un par de recomendaciones, y además me manejo fácilmente por la capital, automáticamente me dejan hacer. Confieso que eso me altera un poco, pero lo disimulo, le pongo garra. Termino decidiendo el lugar e indicando la ruta… harta me tienen.

 Entonces, digo yo… ¿la culpa es mía por terminar siempre dirigiendo? Yo creo que en realidad soy una pobre víctima de la gente improvisada. El mundo conspira para que yo no pueda relajarme y dejarme llevar. 

¿Vio que simple esto de la autoterapia? Problema resuelto. Una vez más… soy inocente. No soy yo, SOS VOS

domingo, 9 de diciembre de 2012

DEBACLE


Venía bien, venía entusiasmada con mi vida. Las cosas se iban encarrilando. La empresa de a poco empezaba a tomar color de negocio, algo de compañía masculina me ponía de nuevo en carrera y el año deportivo terminaba con una gran y emotiva zafada de un descenso. Casi perfecto. El stress quedaba en el pasado… se venían días tranquilos.

Sin embargo, sabemos que la calma precede siempre a la tempestad… literalmente. Y tempestad fue… Al grito de “va a estar bueno Buenos Aires”, el jueves por la tarde fui testigo impotente de la caída estrepitosa de mi pseudo tranquilidad.

Se desataba el diluvio, y la debajo firmante, precavida y organizada, salió de su oficina para correr el auto de Blanco Encalada. Pero se ve que mis neuronas rubias no llegaron a gritar en mi cabeza “ándate a tu casa”. No señor. Workaholic como soy, moví el auto unas cuadras y me volví a trabajar. ¿Qué necesidad digo yo ahora? ¿Por qué carajo no puse primera y salí de Belgrano? Media hora más tarde, ya no había nada que hacer. Con el agua por la rodilla, observé paralizada como mi auto se inundaba sin remedio. Al borde de la crisis de nervios, veía pasar autos navegando por la esquina.

Una vez que bajó el agua, esperé ilusa que llegara la grúa. Alrededor de las 10 de la noche, viendo que no tenía ningún sentido esperar un milagro, agotada, empapada, cabisbunda y meditabaja me tomé un taxi a casa. Y por supuesto, ahí no había luz.

El viernes no fue mejor. La grúa llegó recién a las cuatro de la tarde, y llegué al taller casi con la cortina bajando en mis narices. Vi caras de horror al ver bajar mi auto, vomitando agua por todos lados. Un empleado con aspiraciones de cómico me lanza “te faltan los pececitos”. Lo fulminé con la mirada. No era momento para probar mi escasa tolerancia. Otro empleado me comenta: “¿ves ese auto de allá? Está ahí desde la inundación pasada”. Gracias… no era la clase de información que necesitaba recibir en ese momento. Evitame tener que lastimarte por pelotudo.

El sábado, la electricidad se negaba a volver a mi vida, con lo cual el contenido de mi heladera y freezer pasó a mejor vida.

Y no me venga con que “la sacaste barata”, “hay cosas peores”. Yo quiero mi vida de vuelta.  

Y así estamos, empezando a mirar un futuro en bondi por un tiempo indefinido. No sería tan grave, si no fuera porque una gran cantidad de mis afectos viven en plumas verdes, ahí nomás… a tres cuadras.

Novedades en su próxima cartelera de cine. Mientras tanto, les pido encarecidamente que eviten hacerse los graciosos conmigo. No garantizo que mis respuestas sean políticamente correctas…

martes, 4 de diciembre de 2012

FIFTY SHADES OF GREY


Sí, confieso… soy una más de las miles de mujeres que andan por la vida permanentemente alzadas, durante el tiempo que les dura la lectura de este libro. No puedo negarlo, es adictivo. 

Sepan todos ustedes, queridos lectores masculinos, que la mejor manera de graficar esta situación sería mostrando decenas de féminas agazapadas, esperando pacientemente para saltar sobre sus presas. 

Humilde consejo: APROVECHEN, es una oferta de tiempo limitado.

Me siento francamente como una adolescente, leyendo libros de dudosa calidad literaria, con portadas como estas:

                                       


De todas formas, no puedo parar de leer… así que mejor me relajo y dejo de sentirme culposa por haber dejado de lado “Guerra y Paz” en la mesita de luz.

La próxima botella de vino que acompañe una de mis cenas va a ser particularmente peligrosa… tiembla el celular. 

lunes, 1 de octubre de 2012

CRIA


Con el correr de los años fui elaborando todo tipo de respuestas bizarras para la pregunta “¿y vos para cuándo?”, realizada por cualquier fémina de turno, generalmente ante la innegable tendencia de mi hermana a tenerlos… en demasía.

  La secuencia “lo que pasa es que no puedo tener hijos. Intenté adoptar, pero no pude. Después me quise suicidar, pero tampoco pude” viene resultando. No solo me divierte horrores, sino que la persona en cuestión termina deseando no haber dicho nada.

 Tenemos por otro lado, la cantidad de comentarios no menos llamativos, a mi eterno “no quiero tener hijos”. Definiciones como “rara” y “única” suelen aplicarse a mi persona, junto con claras miradas de desaprobación ante mi falta de respeto hacia los dictámenes de la sociedad.

 Evidentemente mi actitud ofende a la mayoría de las orgullosas madres, algo que no me quita el sueño en lo más mínimo. De hecho, espero con ansias las reacciones de la gente.

 Sin embargo, la razón de esta entrada es hacerles llegar a ustedes, queridos lectores, el mejor comentario recibido en años. Una asociación de ideas digna de una cabecita en crisis neuronal sin dudas. Y lo peor del caso es que salió de boca de un hombre.

 Luego de expresar mi resolución de no ser madre en una charla el fin de semana, el señor en cuestión me miró, primero me dijo “rara”, se quedó pensando, y acto seguido vomitó “pero… ¿te gustan las mujeres?”

Por un lado, creo que el hecho de ser lesbiana no cancela las ganas de ser madre. Por otro lado… no sé… no hay otro lado… la gente tiene problemas, o yo me cruzo con los peores especímenes escupidos por la raza humana.

 También me dijeron una vez que tener un gato es de lesbiana.¿Me están queriendo decir algo? ¿Debería cambiar mi orientación sexual?

 ¿Y si mejor me dejan ser feliz?

viernes, 31 de agosto de 2012

EL ARTE DE LA SEDUCCION

Vieron esta publicidad?
Axe ya venía con una onda de publicidades machistas, pero con esta realmente se superó. Podía vivir con las anteriores, pero esta me dejó mal, me tocó.
Yo imagino la escena: entras silbando al baño, orgullosa del pendejo que te levantaste, sintiendote joven y llevandote al mundo por delante. 
En ese momento, abris el botiquín del pibe, y te encontras con el “Axe para seducir maduras”. Y ahí nomás, en ese instante, te golpea despiadadamente la “maduritud”. Sin anestesia, inesperadamente, el golpe seco te noquea, te deja sin respiración. 
Y ahí nomás, sacás papel y bolígrafo, y empezas a escribir: “Sr. Juez…”

lunes, 6 de agosto de 2012

IRRITANTE TERCERA EDAD


Luego de un mes de cambios considerables y contrariedades varias, creo vislumbrar un poco de calma en el horizonte. Fueron días tormentosos que pusieron a prueba mi ya de por sí escasa tolerancia. Paso a relatarles un poco.

La salida estrepitosa del sr. G. de casa hizo que, además de tener que comprar sommier y heladera nuevos, yo decidiera renovar un poco. Eso me llevó no solo a enfrentar algunos gastos extraordinarios, sino también a tener que lidiar con fletes, cambios, mercadería defectuosa, retrasos, excusas, señores arreglatutti, gritos, amenazas, etc.

Sí sí… un curso de manejo de la ira a la derecha por favor.

Justo en medio de esos días de caos y malhumor, mi benemérita vecina de arriba comenzó a hacer uso del aire acondicionado frío-calor, recientemente instalado. Tiene todo el derecho del mundo, por supuesto… pagó por él y no quiere sufrir frío en su propia casa. Sin embargo, su derecho termina donde empieza el mío, y a mí me encanta defender mis derechos.

Ocurre que la señora en cuestión instaló el drenaje solamente para la opción de frío, con lo cual al empezar a utilizar la calefacción, una simpáticamente caudalosa gota comenzó a caer desde el aparato externo a mi patio con cierta regularidad. Confieso que no se trataba de una catarata, pero luego de un rato el charco era evidente, y la fuerza que adquiría a lo largo de los metros de caída, hacía que salpicara también la pared.

Las tratativas comenzaron con un llamado amistoso, seguido de otros algo menos simpáticos, hasta terminar a los gritos desde mi patio hasta su ventana, amenazándola con mediaciones en el CGP.

Convengamos que resulta altamente difícil razonar con una persona mayor. Es una guerra perdida antes de tan siquiera enarbolar un estandarte para la primera batalla.

¿Qué se le contesta a una persona que grita cosas como “¡cuando llueve no te quejás del agua en tu patio!” No hay lugar para el diálogo, a esta señora claramente hay que suicidarla y hacerle un favor al mundo.

Confieso que los años me han dado un poco de aplomo a la hora de dejarme llevar por mis impulsos. Respiré hondo, y barajé mentalmente mis opciones:
1) No voy a ir en cana por esta yegua. Sacrificarla no es una opción
2) Vengarme poniendo un tapón en el agujero por el que cae el agua y que eventualmente se inunde el aparato sonaba tentador. Lamentablemente me pescó justo cuando estaba subida a la escalera considerando la dimensión del hecho, y quedé como el Chavo del 8, claramente en “orsai”.
3) Pedir una mediación en el CGP es un arma de doble filo. Si la vieja se presenta, tengo todas las de ganar. Pero si decide no presentarse (de hecho no es obligación, hay que tener voluntad de buscar una solución), me la termino de poner en contra. Y convengamos que ella es “la de arriba”, puede hacer desastres en mi patio, y ni hablar de la vida de mi gato.

Finalmente, me decidí por una de mis mayores habilidades: QUEMAR CEREBROS, mediante palabras amables y haciendo uso de mis técnicas de persuasión.

Me tomó un tiempito considerable, no lo voy a negar. Confieso que fue un tema de perseverancia y paciencia. Podríamos compararlo con utilizar una cuchara para abrir un agujero en la muralla china. Algo así… Un trabajo titánico, un despliegue de recursos psicológicos sin precedentes. Pero finalmente lo logré

El drenaje está instalado, y no tengo que escuchar la maldita gota pegando contra el patio mientras trato de dormirme. Aleluya!!!

Vieja de mierda de arriba: 0
Nefer: 1

IMPOSSIBLE IS NOTHING

Sepan todos ustedes, que esta pequeña victoria no implica que secretamente yo no desee que salga un día a caminar y le caiga un piano en la cabeza, que se la lleve puesta el 110 o que quede en medio de un tiroteo entre la mafia china y el dueño del supermercado de al lado… las cosas como son.

martes, 31 de julio de 2012

MADURITUD TU ABUELA


Como todos los martes y jueves, me dirigí en el día de la fecha al club para entrenar.

Confieso que la noche no ayudaba: viento, lluvia y frío hacían que la estufa y una peli fueran más tentadores. Pero no… el amor al deporte y la necesidad de mantener el estado físico para sobrevivir un partido de hockey me empujaron.

Estamos grandes, realmente a veces me pregunto por qué carajo sigo haciendo esto. Sobretodo sabiendo que el promedio de edad del equipo es de 22 años.

Y ahí estaba yo, jugando un amistoso, empapada hasta el tuje.

Durante el entretiempo, una de mis compañeritas me cuenta, muy contenta: “recién estuve hablando con una de las contrarias de vos. Cuando corriste esa bocha y llegaste, esta chica me dijo, no sólo que no podía creer cuantos años tenés, sino que le parecía genial poder seguir jugando así A ESA EDAD".

Si, sí… todo muy lindo, muy halagador, muy…

ME QUIERO MATARRRRRRRRRRRR

Malditas pendejas irreverentes. Me voy a jugar con las veteranas ya.

¿A esta edad? ¿A ESTA EDAD? NO SABES EL PALO QUE TE VOY A PARTIR POR LA CABEZAAAA

viernes, 6 de julio de 2012

DE GOLPES, HUEVOS Y OTRAS YERBAS



Guardia de traumatología. Ahi estabamos, mi huevo y yo, en la sala de espera. Usted se preguntará por qué digo “mi huevo”. No, no dejé por la mitad una operación de cambio de sexo, no se trata de eso.
Ocurre que evidentemente mis reflejos han disminuido considerablemente con la edad, y el sábado recibí un tremendo bochazo en un lugar algo inapropiado. Fiel a mi estilo, no solo terminé el partido (con alguna que otra lágrima de dolor) sino que evité ir al médico durante un par de días.

Ayer, la dimensión de la hinchazón y el dolor hicieron que la situación fuera insostenible. Allá fui, entonces, a mostrar mi pseudo-testículo, en busca de un diagnóstico.

La situación de por sí era lo suficientemente incómoda como para que encima el traumatólogo se pasara de listo.

A ver… corazón… si me estás toqueteando la ingle no da que hagas comentarios del tipo “ay… es que las chicas que juegan al hockey siempre tienen unas piernas…” y/o “deberías ponerte hielo dos veces por día… fijate… en la oficina quizá algun compañero te quiera ayudar”.

¡Easy tiger! Además… lamento decirte que no sos exactamente uno de los médicos de Grey´s Anatomy… entendamonos.  

Y por otro lado, ¿cómo es que siempre termino negociando con los traumatólogos? ¿Ninguno es capaz de ponerme los puntos?

El diálogo posterior a la placa y ecografía fue algo así:
-         Bueno, una semana de reposo
-         Mmm, ¿le parece? Probemos con otra cosa
-         Sesiones de kinesiología
-         Pruebe de nuevo. Otra oportunidad
-         Bueno, hielo todos los días y un anti-inflamatorio
-         ¡Hecho!
-         ¿Tan fanática sos que no podés dejar de entrenar y jugar una semana?
-         ¿Usted no hace deporte no? Claro…

Increíble… aunque en este caso haberme salido con la mía probablemente no haya sido la mejor idea. Calculo que tendré que acostumbrarme a la compañía del huevito por un tiempo…

viernes, 8 de junio de 2012

GALLETITA QUERIDA DE CADA DIA

Siglo XXI, la humanidad ha logrado desarrollar maravillas en materia tecnológica. Trenes de gran velocidad, jets, Internet, computadoras, maquinaria industrial y un gran etcétera por todos conocido.

La industria alimenticia también ha progresado enormemente. Nuestra dieta variada incluye un sinnúmero de alimentos procesados y sabores maravillosos que los hombres de las cavernas ni soñaban degustar.

La tecnología nos facilita la vida, todo puede hacerse más rápido o más fácil. Grandes corporaciones pelean entre ellas para lograr que sus productos sean los mejores y más efectivos para cada tarea.

Entonces… ENTONCES digo yo… ¿como es posible que a esta altura de la soirée aún tengamos que luchar contra las malditas tiritas coloradas de los paquetes de galletitas, que nunca… NUNCA abren el paquete como deberían? ¿Eh? ¿Eh? ¿Nadie logró aún desarrollar un sistema más eficaz? ¿Nadie pensó que destrozamos las galletitas en el intento, intentando abrir el paquete por el doblez de arriba, o buscando finalmente un cuchillo o tijera que nos ayude?

A todos ustedes les digo… que están eternamente buscando una veta para el negocio del siglo. Como Tom Cruise en “Cocktail”, que miraba las sombrillitas de los tragos y pensaba quien se habría hecho rico con el invento… les dejo la inquietud.

Porque el mundo necesita tiritas eficaces. La gente necesita poder abrir un paquete de galletitas en la calle, sin tener que babear mientras va destrozando paquete y contenido,  insultando a todos los parientes de la mente brillante que diseñó el sistemita este de apertura.

¡Cruzada por una vida aún más fácil!

PD: Sí, sí, ya sé… hay cosas más importantes por las que quejarse. La gente le teme a la inseguridad, quiere dólares, otros quieren trabajo, otros quisieran que Tinelli dejara la pantalla para siempre… Bueno… yo quiero quejarme por algo también… estamos en democracia… y después de todo, sabemos ya que me importa muy poco lo que le preocupe al resto. 

viernes, 20 de abril de 2012

DE CONTRARIEDADES, CONTRATIEMPOS Y OTRAS YERBAS


Se me ocurrió en el día de hoy compartir con ustedes una pequeña situación recurrente que me pone algo nerviosa. Quizá puedan ayudarme con algun pequeño “tip”. Algo que me permita salir airosa y digna.

Vamos a ubicar la escena en un baño público cualquiera. Bueno… cualquiera lo que se dice cualquiera no… digamos un baño que cumpla con ciertos standards de calidad y limpieza (sí, ya sé, mientras lee esto se le aparece en la cabeza la imagen de Ronald Mc Donald… ¡BORRELA YA!). Me refiero más bien a un baño de shopping, aeropuerto, o de determinadas estaciones de servicio con  pseudo restaurant. ¿Me sigue?

Bueno, luego de finalizar lo que sea que haya ido a hacer al baño (no, le agradezco, sin detalles en lo posible) se dirige usted hacia los lavatorios, y a medida que se va acercando nota un faltante. El terror se apodera de usted, y empieza a buscar la manera de no quedar como un idiota. ¿Adivinó? Sí señor, cualquiera sea el diseño y mecanismo elegido en ese lugar, la canilla definitivamente no forma parte de él. El abanico de opciones aquí es escaso:

1) Usted está sólo/a, y puede probar sin vergüenza todas las formas posibles para lograr que salga agua. Pulsa un botón inexistente arriba del grifo, pasa las manos por debajo del mismo buscando un detector de movimiento, busca un botón inexistente en el piso, etc. No hay consecuencias graves, y a la larga usted logra su cometido
2) Hay gente en el lugar, pero usted deliberadamente demora unos segundos en llegar al lavatorio, suficientes como para pispear como se las arregla el/la de al lado.  Mismo resultado, y usted vuelve a salir airoso/a.
3) El horror: Usted esta distraído/a, y se encuentra ya frente al grifo sin remedio, notando que hay gente que lo mira alrededor, con cara divertida. Mira a los lados pero nadie parece tener intenciones de necesitar lavarse las manos. Intenta con desesperación hacer todos los movimientos de manos  a la vez, disimuladamente, como para que parezca que sabe exactamente lo que está haciendo. Finalmente se rinde y se da cuenta de que el blooper está hecho, mientras en su cabeza resuena la carcajada general que imagina el resto de los presentes contiene, y farfulla un ininteligible “igualnovoyavolveraveraestegrupejoinfectodeminitasfracasadasenmivida,asíquealcarajo” o algo similar.

¿Le pasó? ¿Se sintió tan mal como yo o le parece una exageración? ¿Cómo dice? ¿Qué puede vivir perfectamente con eso?

Y bueno… hago lo que puedo… y usted francamente no me es de mucha ayuda. Vaya enfilando con su teoría zen para otro lado y deje lugar para algún colérico que opine algo como la gente. ¡Ts!

viernes, 30 de marzo de 2012

GERONIMOOOOOO

Hace tan solo unos días, en un rincón del continente negro, una mujer se preparaba psicológicamente para lograr una hazaña sin precedentes. El grupo que la acompañaba la alentaba, soltando comentarios motivadores del tipo: “estás completamente demente”, “tenés serios problemas, sábelo”, “¿si te pasa algo me puedo quedar con esa camperita Marmot?” entre otros.

Pero ella se mostraba tranquila, decidida, imperturbable. No había llegado hasta allí para arrepentirse. Retroceder nunca, rendirse jamás. Ni siquiera la vista de los 216 metros que separaban el puente del arroyito que corría debajo la hizo reconsiderar su decisión. Tampoco el hecho de que la pesaran, y anotaran el número con marcador indeleble en la mano (bien grande, a la vista de todos) la hizo dudar. No señor.

Deseando que al menos la filmación saliera bien (porque seamos sinceros, ella juega para la tribuna, y necesita mostrarlo después), se dirigió con pasos seguros al lugar donde todo comenzaría. Esperó su turno, y sintiendo la adrenalina corriendo por sus venas se dirigió al borde. Respiró hondo… y se lanzó al vacío.



Sí señores, la loca de la foto soy yo. Hice bungy jumping y logré otro tilde en el “check list” de las cosas que tengo que hacer en mi vida. ¡Nefertiti está feliz!

martes, 29 de noviembre de 2011

LLAMATE AL SILENCIO POR FAVOR


Vergüenza… Vergüenza es la única palabra que da vueltas en mi cabeza desde el viernes.

Sí… lo he vuelto a hacer. Mi falta de tacto y de atención acerca de los detalles del crecimiento/cambio/logros de los hijos de mis amigas me ha vuelto a jugar una mala pasada. Generalmente intento estar más o menos al día con las fotos de facebook, que sinceramente representan para mí un machete único, ya que los eventos retratados me dan información trascendental para zafar con un “4” ante preguntas incisivas.
Sin embargo, siempre hay gente que elige no poseer cuenta allí, con lo cual mis posibilidades de quedar mal aumentan considerablemente.

Convengamos que yo no cambié, siempre fui igual. Sin embargo, mis amigas ya son todas (o casi todas) madres. Este hecho hace que me haya quedado sin aliadas. A su vez, dejé el vicio (sí sí… gracias… fue un gran esfuerzo, pero creo haberlo logrado); con lo cual, mi excusa de salir a fumar al balcón cuando los temas de conversación se vuelven monótonos ya no corre. Es decir: me fumo sin piedad las charlas de pañales, desempeño e interacción en el jardín, comidas, siestas, caprichos y costumbres de las crías en cuestión. Todo esto conteniendo mi impulso de mandarlas a atarse las trompas de Falopio y enseñarles que por cortesía deberían mechar la velada con otros temas interesantes como trabajo, viajes, deporte etc.

Años de experiencia deberían haberme enseñado a callarme la boca. Pero no… la curiosidad y los ratos largos sin poder meter bocadillo me pueden, y tengo que hacer preguntas cuando debería morderme la lengua.

¿Ya se aburrió de la introducción? Bueno, bueno, no se me impaciente y saque el pochoclo del microondas que aquí viene la parte jugosa (que podría haber terminado en sangrienta si mi amiga hubiera sido más violenta).

El viernes pasado me junté con dos amigas a cenar (ambas madres orgullosas). Pasó el tiempo, la charla fue amena y los temas interesantes. Pensé sinceramente que saldría airosa del evento. Cinco minutos antes de irnos, una de ellas preguntó por las sobrinas de la dueña de casa. Como consecuencia inmediata, debimos sumergirnos en un mar de fotos digitales desde el nacimiento hasta la casi adolescencia de las niñas.

Soporté estoicamente la seguidilla, notando que además de las sobrinas en cuestión, había otra niña en las fotos que yo no reconocía. Mientras ellas dos parloteaban sin cesar, yo me repetía para mis adentros “callatenopreguntescallatenopreguntescallatenopreguntes”.

Y sucedió. En el momento de la apertura del enésimo album, no pude con mi genio y pregunté: “¿esa nena de quién es?” (pensando que sería otra sobrina).
“Es mi hija querida”- fue la respuesta lacónica.

Si hubiera existido la posibilidad de esfumarme en ese momento, o pegarme en la cabeza con un super chipote chillón lo hubiera hecho, lo juro.

Creo que voy a tener que dejar pasar un largo tiempo antes de siquiera intentar una nueva reunión. Mi amiga se sintió profundamente insultada. Pude vislumbrar cierto instinto asesino en sus ojos, contenido solo por el hecho de que su panza cargadora de mellizos no le permitía movimientos bruscos.

Partí raudamente a refugiarme en la seguridad de mi auto, prometiéndome a futuro simplemente sonreir y acotar a todas las fotos frases cortas como “¡que bonitas!”, “¡qué grandes que están!” “¡ay! ¡Esa boquita/ naricita/ cachetes! ¡Son para comerlos!” entre otros comentarios seguros y positivos.

martes, 22 de noviembre de 2011

DILEMA AUTOMOTOR


Martes por la mañana. Me subo al auto y mientras enciendo el motor veo el fatídico aviso arriba del kilometraje: “INSP”. ¡Demonios! Ha llegado esa época del año en la que tengo que decidir si hacer el service o no y donde. El auto ya no es 0km digamos. Cuando es nuevito, uno lo lleva al service oficial, le carga nafta de la buena, lo mima, escucha cada mínimo ruidito. Luego de un tiempo prudencial (y sobretodo después de desembolsar sumas estrafalarias por el seguro y la patente), uno empieza a ratonear un poco.

Este año, la disyuntiva es drástica: no tengo mecánico de confianza, y el service oficial me deja con la cuenta bancaria pidiendo pista.

Mi problema es que desconfío de todos los mecánicos barriales mostradores de raya de traste. Ni siquiera con un buen escote que resalte las bondades de mis mellizas puedo dejar de sentir que el señor semi-engrasado me está inventando problemas en el auto donde no los hay.

Por otro lado, confío en el service oficial, donde me tratan como a una reina, la sensación al entrar es de seriedad y profesionalismo y además posteriormente recibo una llamada de la empresa que constata mi conformidad con el servicio. Quiero aclarar que esto no significa que sean menos chantas, simplemente que el marketing y la imagen es excelente y me hacen creer que no lo son. Aplaudo solo por eso.

En síntesis, todo apunta a que me deje romper… la cuenta bancaria por el service oficial. Sin embargo, en el fondo de mi ser me resisto. Son esas cosas que uno ni siquiera puede comentar, porque recibirá un “pero no seas boludaaaaaaaa, yo te recomiendo a mi mecánico”.

Sí sí… ya sé… usted es hombre y este problema no lo tiene porque sabe de mecánica o se hace el que sabe. Y siempre se va a arriesgar con el mecánico de barrio, aunque le deje el auto peor que antes. Allá usted, ts… ¡Aleje esa mirada juzgadora de mí! Dejeme escudarme en mi femineidad casi rubia…

lunes, 17 de octubre de 2011

COCODRILO EN EL BOLSILLO


No puedo dejar de relatarles, mis queridos lectores, otro pequeño ejemplo de la miseria humana, otro desafortunado evento que deja claramente expuesto el perfil “rata” de algunas personas. Sin más, me remito a los hechos.

Cumple años un amigo del sr. G, que a su vez es compañero de trabajo. Una compañera de la oficina se ofrece a reservar un restaurante para ir a festejar, aprovechando que también es el cumpleaños de su marido. La idea: unir ambos cumpleaños.

Sábado a la noche: nos dirigimos a un tenedor libre de dudosa calidad en Ramos Mejía, con hambre pero con bajas expectativas.

Abro aquí un pequeño paréntesis para aclarar un dato no menor: el cumpleaños del amigo en cuestión ya pasó, hace una semana. El marido de la organizadora, sin embargo, está en fecha. Acaba de pasar su cumpleaños, por lo tanto es acreedor de una cena gratis en el restaurante en cuestión.

Cenamos, con pocas ganas pero con la mejor cara posible. La comida deja mucho que desear, pero le ponemos garra.

Brindamos también, más por el amigo en común que por el marido de la organizadora, que para todos los presentes venía a ser sinceramente el “cumpleañero de rebote”.

Y llega el momento de la cuenta. Dividimos el total entre todos los presentes (prorrateando la cena no cobrada) y se va juntando el dinero. El cumpleañero de rebote mira al que junta la plata, y con cara de nada le dice: “no… hicieron mal la cuenta, yo no pago”.
Cara de sorpresa general. Nadie dice nada, y en medio del silencio reinante, se vuelve a hacer la cuenta y se junta la diferencia.

El sr G. no puede con su genio. Ante la imposibilidad de ocultar su indignación, se levanta, saluda a los presentes, abraza a su amigo deseándole que termine bien su día, y partimos a casa.

Creo que el señor acreedor de la cena gratis nunca entendió cual era el problema. El sr. G. fue el que quedó como un reventado, jodido y malhumorado.

Dicen que las fortunas se amasan con centavos... evidentemente nunca voy a ser millonaria...

sábado, 20 de agosto de 2011

LO INEVITABLE


Se rompió… no fue a propósito, lo juro… fue un accidente. No es creíble, lo reconozco, pero yo no tuve nada que ver…

Sí, sí… ya sé, me tengo que ordenar para contar las cosas, ¡ya va! ¡No me apure! ¡Que estoy nerviosa!

Todo comenzó cuando el Sr. G. y yo decidimos compartir techo. Se tiraron o se regalaron algunas cosas, se vendieron otras, nos apretamos un poquito, dividimos el placard (ouch) y acá estamos, felizmente “rejuntados”.

Sí, sí... ya sé... yo no aprendo... tropiezo dos veces con la misma piedra y bla bla bla... Ok, lo dejamos para otro artículo, le parece?

Por supuesto, hubo algunas concesiones. Yo acepté algunas cosas de él que no me gustaban, y él aceptó algunas mías. Sabemos, mis estimados, que más allá del amor, lo importante es la capacidad de negociación en una pareja. Si uno quiere vivir en paz, cede para que el otro ceda. Y no me venga con que lo hace por el otro. ¡Minga! ¡Lo hace para eventualmente refregárselo en la cara cuando necesite que el otro ceda! ¡Ts! ¡Vamos!

Pero me fui un poco de tema. Retomando: La concesión que nos ocupa en el día de la fecha es una fuente feng shui, de la cual el señor no quería desprenderse bajo ningún concepto. La fuentecita ésta se enchufa y cae agüita… de un cántaro a otro… entre piedritas… ¡un amor de artefacto! Dicen que hay que tener una, que trae buena energía, o serenidad, o no me acuerdo en realidad, pero para algo sirve.

La verdad es que a mí la onda feng shui, zen, reiki y similares no puede importarme menos. Era obvio que la fuentecita esa no me gustaba. El chiste eterno era que iba a sufrir un accidente, que se iba a romper, que simplemente “iba a pasar”. Bueno… ¿Van vislumbrando por donde viene el tema?

El martes vino a casa la señora que limpia, corrió un mueble y ¡ZAS! No quedo nada… pedazos de cerámica y piedritas por toda la habitación… ¡Demonios!

Corrí a internet, a mercado libre, a páginas amarillas… lo importante era conseguir una igual en cuestión de horas… Estemmm… bueno… no la conseguí. Igual, igual… no hay. Agarré “la gotita”, “fastix” y ambos a la vez. Los resultados fueron nefastos.

Lo más grave del tema es que no hubo exabruptos, ni grandes enojos, a pesar de que yo sé que la quería mucho. No solo supo lo que había pasado antes de que yo se lo dijera, sino que me soltó un: "no te preocupes, estoy en período de Nirvana, esas cosas pasan". No tengo la menor idea de que me quiso decir, pero no por la tranquilidad de su comentario me quedo más tranquila.

En síntesis, queridos lectores, no sé si el sr. G. me creyó, no sé cuánto lamentó en realidad la pérdida, pero lo importante es que tiene crédito… y nunca es bueno que el otro lo tenga… nunca se sabe cómo se lo va a querer cobrar. Temo por mi estatuita de Nefertiti, tan linda, pintada a mano… Temo por los bigotes de mi gato, eternamente amenazado… mmmm …

Me voy a investigar un poquito el tema del Nirvana y el Samsara. Me está poniendo nerviosa tanta tranquilidad. Hubiera preferido unos buenos gritos.

miércoles, 10 de agosto de 2011

EVITAME EL BESUQUEO


Cierto comentario en mi entrada anterior me hizo recordar otro temita candente en la interacción social: el saludo.

Cuando uno entra a una reunión, se espera por convención un saludo personalizado (beso en la mejilla) a cada uno de los llegados con anterioridad. El mismo comportamiento se espera cuando uno se va. Si estamos hablando de un grupo reducido (digamos, menos de diez personas), puedo llegar a hacer el esfuerzo. Ahora, ¿reunión multitudinaria?

A mi entender, señores, se trata de un exceso de besuqueo. ¿Cuál es la necesidad? Es una costumbre que francamente me inflama los ovarios. Dependiendo de la reunión es probable que no conozca a todo el mundo, con lo cual, además, voy a tener que repetir mi nombre ante cada cara nueva, recibiendo en contrapartida una seguidilla de nombres que definitivamente NO voy a recordar.

Entonces, quisiera aquí enarbolar una vez más la bandera antisocial, para defender mi costumbre de llegar y saludar con un “hola” general (mano en alto, movimientos de saludo de reina de la comparsa) y así utilizar el mismo mecanismo para mi partida.

Y aquí, estimados lectores, debo advertirles acerca de un problemita adicional: el/ la acompañante.

Si uno llega con otra persona, deberá aleccionarla convenientemente, previo a la llegada. Queda realmente mal que se ponga a saludar uno por uno, y uno no lo haga. Deberemos convencerlo/a de seguir nuestra misma línea de conducta, o definitivamente llegar separados.

Digo y repito siempre lo mismo: los que ya me conocen lamentablemente ya me aman como soy (ponele… sí… me excedí un poco con el verbo no?). Y los que no me conocen, bueno… no estoy buscando amigos nuevos, ya tengo suficientes y de los buenos, así que me parece fantástico que de movida ya te haya caído como el traste.

viernes, 5 de agosto de 2011

CHOFER DESIGNADO

Hoy quisiera reflexionar junto con ustedes, queridos lectores, acerca de un problema recurrente a nuestro alrededor. Necesito que me ayuden establecer un límite entre la “buena onda” y la “hijadeputez” ante ciertas conductas que hacen al ser social.

¡No sea impaciente! Ya redondeo el concepto…

Sabemos que los grupos de amigos se dividen entre los que tienen auto y los que no. Normalmente los que tienen auto suelen “acercar” a los que no lo tienen, luego de alguna reunión. Hasta ahí estamos de acuerdo, no vamos a ser tan garcas como para no desviarnos un poquito para evitarle un taxi a un amigo.

Ahora, estimados… ¿cuál es el límite?

Hace un tiempito fuimos con el sr. G a una cena en Hurlingham. Terminado el evento, este señor por supuesto se ofreció a llevar a algunos a sus casas. Nosotros íbamos para Capital.

Para empezar, tuvimos que meter en el auto a 4 personas y un bebé (más nosotros dos). Ya eso era un exceso. Tres de los chicos viven en Caseros, ok, los llevamos. ¿Y la cuarta? Bueno, la cuarta persona vive en Munro. No solo no nos quedaba de paso, sino que realmente nos hacía ir hasta plumas verdes para volver sobre nuestros pasos.

Digo yo, más allá del hecho de que lo único que quería yo a las 4 de la mañana era meterme en la cama, ¿por qué el que tiene auto tiene que sacrificarse por el resto? ¿No hay un límite? Yo pienso que en ese caso, si yo estuviera sin auto, declinaría amablemente el ofrecimiento y me tomaría un taxi. ¡Se me caería la cara! ¡Esta chica nunca dudó!

¿Cuál es el comportamiento correcto digo yo? El mensaje con sabor amargo que me queda es “tenés auto, jodete y llévame”. ¿Y cómo es que si no me ofrezco a llevarte a Pilar, para después volver a Capital o me niego a hacerlo quedo como una reverenda porquería?

Y by the way, mejor ni hablemos de viajes largos compartidos… como mínimo espero que se ofrezcan a pagar peajes o nafta. No importa si yo no acepto, pero ofrécete!!!!

Los dejo entonces con este temita comprometido de la semana. Reflexionen…

miércoles, 3 de agosto de 2011

NUEVO ANIVERSARIO


Tanto stress, tanto trabajo asociado con este temita de hacerme la joven empresaria exitosa que me olvidé....

¿Usted quiere saber que pasó? Ocurre que al mejor estilo masculino, he cometido el sacrilegio de olvidar mi propio aniversario en la blogósfera. HORROR! VERGÜENZA!

Si señores, hace ya dos años que intento darle algo de continuidad a este espacio.

Es evidente que las ganas y la inspiración que me acompañaron en un principio ya casi no pueden vislumbrarse. Confieso que los artículos que considero medianamente buenos, divertidos e irónicos fueron escritos los primeros meses, allá lejos, cuando nadie me leía. Estoy considerando seriamente repetirlos, ahora que cuento con un mínimo pero estable grupo de comentaristas. Uno se debe a su público y definitivamente juega para la tribuna.

Por otro lado, debo reconocer que la búsqueda de comentarios cuando comencé a escribir hizo que cometiera el error de contarles a amigos y parientes acerca de este espacio, quitándome ahora oportunidad de escribir sobre ellos, a riesgo de despertar odios y/o crisis irreversibles. Y puedo asegurarles que tengo relatos muy jugosos… He intentado darles una forma ambigua como para que nadie se haga cargo, pero es difícil y peligroso.

En síntesis: Solo me queda dejarles una frase célebre de Al Pacino en “El abogado del diablo”, con la que hoy me siento identificada:

VANITY, MY FAVOURITE SIN

Y me voy a festejar mis dos añitos por aquí. Sabemos que cualquier oportunidad es buena para brindar. Salú!

lunes, 18 de abril de 2011

PAREZCO INTELIGENTE, PERO NO SE DEJE ENGAÑAR


Domingo a la tarde. G y yo decidimos ir al cine. Hacía rato que veniamos pensando en llevar a mis sobrinos a ver “Río”. La verdad es que representan una excusa excelente para ir a ver ese tipo de películas. No tengo idea si les interesa o no, debo confesar, pero claramente ese no es el punto.

De todas formas, y lamentablemente , no se dio la ocasión, así que allá fuimos a verla de todas formas sin la compañía de las adorables pequeñas bestias.

No estoy intentando justificarme de antemano, pero abro aquí un parentesis para hacerles saber que yo estaba con un resfrío importante, y drogada con Decidex.

Una vez compradas las entradas, G. insistió con que yo tenía que probar cierto cuadradito de naranja del Mc Café. No entiendo muy bien esa manía de la gente, de tratar de cambiar mi perfectamente comprensible rechazo hacia todo lo que tiene que ver con Mc Donald´s. Lo cierto es que uno tiene que probar para aseverar que algo no le gusta, y además el tema ya se estaba volviendo más insoportable que mi insistencia en reventarle al susodicho los granitos/ puntos negros. (pueden creer que el sorete se me resiste?!?!?!?)

En fin, para terminar con el debate fuimos a comprar los benditos cuadraditos. La chiquita del mostrador (muy sonriente ella) nos informo con mucha soltura que no había café. O sea, a ver si te entiendo nena… no hay café en el Mc Café?!?!?!?!? Por qué mejor no me decis que no tenes ganas de trabajar?!?!?!

Respiré hondo, compré los malditos cuadraditos y decidí que era una buena ocasión para probar el café de Starbucks (al que también me vengo negando).

G. buscó un asiento, y me dijo que fuera yo a comprarlos, ya que había muchas opciones y yo tenía que verlas para elegir. Me encargó un cappuccino con dulce de leche. Maldito... creo que fue una confabulación desde el principio…

Cabe destacar que el negocio era un mundo de gente, apiñandose cerca de la caja y en el area de entrega. Leí rapidamente la lista de opciones, sin entender ni la mitad (que carajo es Mocha??? Y Macchiato???), mareada y chorreando moco. Me llegó el turno, la gente se impacientaba, y yo no había encontrado la opción solicitada ni tenía muy claro que quería yo. Resultado? Asocié cappuccino con frappuccino (que fue lo más parecido que vi con opción de dulce de leche) y pedí dos. Creo que no hace falta aclarar que recibí mi pedido con sorpresa, al notar que estaba FRIO, y me sentí la mas idiota del universo. Volví a la mesa y apoyé los vasos con malhumor, mascullando por lo bajo algún intento de explicación para mi estupidez.

Preso de un ataque de risa, G. me miró y me dijo: no ves que sos un pibe! Vos de preguntar ni hablar no? Cualquier otra mina se hubiera quedado preguntando CADA UNA de las opciones!

La verdad, un caballero, yo en su caso hubiera apelado a un típico “a veces sos tan rubia!”

By the way, ese Frappuccino parecía más un milk shake que otra cosa, y me quedé si saber realmente que gusto tiene el café de Starbucks.
Me voy a estudiar bien la página web con las explicaciones de cada uno… otra vez no me agarran… CATZO!

sábado, 22 de enero de 2011

TIME OUT

Por razones de fuerza mayor, posiblemente este blog deba tomarse un descanso.
A veces uno piensa que tiene la vida hecha, y en un segundo las cosas se dan vuelta.
Extrañenmé (un poquito... no sean soretes) y espero estar de vuelta con buenas historias