Vengo diciendo que no hay que subestimar el poder de las palomas. Evidentemente son poderosas.

Bueno, finalmente y sin depredadores acechando, ganó la vida.
Cárcel a los homicidas! (ups… cuidado con lo que deseas…)



Una característica importante de mi personalidad es la capacidad de realizar determinadas actividades que reflejan claramente mi estructura mental absolutamente cuadrada y metódica, sin notar que el bicho raro soy yo. 









He mencionado con anterioridad los continuos problemas de comunicación y falta de empatía que tengo con las representantes del prototipo “Barbie” de mujer. Básicamente considero que algunos comportamientos le hacen mal al género y no suman a la hora de tratar de defender a mis compañeras ante un ataque critico y soez masculino. Para más información dirigirse al artículo original.
Siguiendo con esa linea de pseudo denuncia, en esta entrega les detallo algunas actitudes que encuentro francamente detestables:
- Si te pregunto si queres venir a un determinado evento o lugar conmigo, por Zeus no me preguntes primero “quien va?”. De eso depende tu respuesta? Te divierte o no el plan? No soy suficiente compañía para vos??
- Ante el mismo evento, no me llames antes para preguntarme que me voy a poner. Ya estás grande, creo que a esta altura podés decidir sola y manejarte si no vas vestida con el mismo estilo que yo
- No se muere nadie si encontras una hormiga o un pelo en la comida. No te pongas histérica. Sacalo y seguí comiendo!
- Evitame (te lo pido encarecidamente) hablarme de colores de esmalte de uñas. Ah, y by the way, durazno, coral etc NO SON COLORESSSSSS.
- Mi “sí” es “sí” y mi “no” es “no”. No tengo dobles lecturas. Espero lo mismo de vos, no me quemes la cabeza y sé clara por Dior!!!!
- El hecho de juntarnos a charlar no implica necesariamente que yo vaya a tu casa. Mové el orto y no me canceles porque “despuès como me vuelvo?”. Podés tomarte un colectivo o un taxi. Y no me vengas con que “espero a que mi marido me vaya a buscar”
- Insufrible, tres veces insufrible, las conversaciones de lunes relativas a todo lo que te lastraste el fin de semana, los sentimientos de culpa, lo gorda que te sentís y como vas a quedarte una hora más en el gimnasio. Comé con ganas o matate de hambre, pero no me inflames los ovarios con conversaciones intrascendentes.
- Insufrible II: que me comentes que en la cama pensás las posiciones en función de como se va a ver tu cuerpo y como se te van a notar los rollos. De onda…. Relajate… la idea es disfrutar el momento… no sé… digo.
Sí, ya sé… parezco un pibe… hago lo que puedo…

Es un hecho. En el día de la fecha, y antes de que me explote una vena en la frente, voy a teletransportarme a Punta Arenas (sur de Chile) exclusivamente para empalar a la empleada de reservas hoteleras más inoperante, imbecil y básica que haya conocido en mi vida.
Llevo una semana y más de 20 mails intentando que la chiquita esta me mande una liquidación para poder transferir un pago. Llegué al extremo de armarle la liquidación YO, para que ella la revise y me de el ok. Aún así, volvió a equivocarse. Mi llamado del día de hoy practicamente la hizo llorar.
Estamos hablando de habitaciones y comidas… no es tan difícil querida… Básicamente, si te pido 3 dobles y 1 single, no me confirmes 4 dobles. Si te pido 3 viandas y 3 cenas, no me confirmes 1 vianda y 3 cenas. Y si ya corregimos el primer item, no vuelvas a equivocarte con LO MISMO cuando corregimos el segundo error. Si a todo esto le sumamos la cuenta general con las tarifas de las habitaciones, llegamos ya a la situación laboral más difícil que esta inepta haya vivido.
Yo entiendo que la gente quiera pagar poca plata a sus empleados, pero no puedo entender como no se dan cuenta de que tener gente con neuronas seriamente dañadas es contraproducente para la operación con los clientes.
Soy conciente de que mi maltrato telefonico solo logrará que se vuelva a equivocar. Lamentablemente el siguiente paso es un mail al dueño de la hostería. Todo tiene su límite, y yo no soy particularmente tolerante con la idiotez ajena. Sorry linda, te recomiendo que vayas poniendo al día tu curriculum. Lo vas a necesitar.
Cierto comentario que dejé en otro blog me hizo recordar un momento de esos “priceless” que viví hace mucho tiempo
Me encontraba en el consultorio de mi medico clínico (señor grande ya) para pedirle las órdenes para hacerme mis chequeos anuales. Mientras hacía las recetas, el doctor iba comentandome en voz alta lo que anotaba. Como ultimo punto, agrega: “y ponemos HIV”. No pude contener mi exabrupto, me salió del alma: “la verdad es que esta vez creo que no va a hacer falta”, contesté, presintiendo que me iba a arrepentir.
Yo venía de un período de sequía para el olvido, debo confesar. Estamos hablando de mis tiernos, utópicos y conservadores “veinticortos”.
El doctor levantó la cabeza y me miró por sobre sus anteojos, con gesto claramente desaprobatorio. Me sentí en el banquillo de los acusados.
Básicamente mis amigos, el medico me mandó facultativamente a revolear la chancleta. Patético, tristísimo, vergonzoso, incómodo y por sobre todas las cosas… innecesario.
Me prometí a mi misma para el año siguiente… dejar que me hiciera el test de HIV sin mayores aclaraciones al respecto.